proconnect

POR Margarita Meraz

El grande de la publicidad

 

David Mackenzie Ogilvy fue y sigue siendo uno de los hombres más famosos en la publicidad, y para muchos, impulsor de la industria como se conoce hoy. Gran enemigo de las reglas y de todos aquellos que sostienen que una técnica publicitaria utilizada durante años resulta obsoleta.

Su historia

Comienza en Wesr Horsley, Inglaterra, el 23 de junio de 1911, en el suroeste de Londres. Su padre hablaba gaélico y era un erudito clásico y agente financiero, su madre era de procedencia irlandesa. Ogilvy siempre se definió como escocés, fue el cuarto de cinco hermanos y su familia era económicamente venida a menos.

     Tuvo la oportunidad de asistir a la escuela de San Cipriano, Eastbourne, y ganó una beca en Fettes College en Edimburgo, donde terminó su educación secundaria en 1929. Ese mismo año logró ganar otra beca en la Universidad de Christ Church, en Oxford. Gracias a estas becas pudo asistir a la universidad, sin embargo, sus estudios universitarios no tuvieron éxito, los abandonó en 1931. Al dejar Oxford trabajó como aprendiz de cocinero en el Hotel Majestic de Paris 63 horas a la semana, con un sueldo casi inexistente; ahí permaneció un año y medio.

La publicidad en su sangre

Regresó a Escocia y trabajó hasta 1935 como vendedor de puerta en puerta, ofreciendo estufas de cocina de gas AGA. A sus 24 años y por petición de su jefe, creó una publicación: “La teoría y práctica de cómo vender la cocina gas AGA” era una guía para otros vendedores a domicilio, que fue considerada por la revista Fortune, 40 años más tarde, como el mejor manual de ventas debido a su concisión y acierto. Fue gracias a su hermano mayor Francis Ogilvy que se involucró en el mundo de la publicidad, ya que éste trabajaba en la agencia de publicidad londinense Mather & Crowther. Francis mostró el manual de David a los directivos de la agencia y ese mismo año le ofrecieron el puesto de ejecutivo de cuentas.

      Narra en su libro “Confesiones de un Publicitario”, la historia de un hombre que entró a la agencia con 500 dólares y quería anunciar la apertura de su hotel, David Ogilvy compró los 500 dólares en tarjetas postales y las envió como invitaciones a todas las personas que encontró en su libro telefónico. El hotel abrió sus puertas con mucho éxito gracias a la asistencia de muchísima gente. Fue en ese momento que se dio cuenta de su gran arma secreta “La Publicidad Directa”.

       Por mucho tiempo coleccionó ejemplares de publicidad norteamericana, hasta que en 1938 convenció a los directivos de que lo enviaran a Estados Unidos durante un año con el fin de estudiar el estilo de hacer publicidad en ese país. Empezó a trabajar como director asociado en el Instituto para la Investigación del Público del Doctor George Gallup, una famosa empresa que realizaba encuestas. Ahí permaneció hasta 1942, después empezó a trabajar en la Coordinación de Seguridad Británica en Nueva York y Washington, en un equipo donde varias personas fueron reclutadas como espías. Más tarde ejerció como Segundo Secretario para el Servicio de Inteligencia de la Embajada de su país en Washington, donde presentó sus servicios para el análisis y recomendaciones sobre asuntos de diplomacia y seguridad.

Después de la guerra su esposa y el compraron una granja de tabaco en Pensilvania, en 1948 reconociendo sus limitaciones como agricultor, decidieron vender la granja y se mudaron a Nueva York, en donde creó su propia agencia publicitaria, logró convencer a los socios de la empresa publicitaria en la que trabajaba su hermano Francis, y fue así como en 1948 crearon Hewitt, Ogilvy, Benson & Mather. Inicialmente tuvo problemas para conseguir clientes, pero poco a poco la agencia fue contando con la confianza de empresas como Unilever, General Foods, Rolls-Royce, American Express, Chase Bank, CF Hathaway, International Paper, Lever Brothers, JP Morgan & Co., y la línea de transporte marítimo Orient & Pacific, entre otras.

       En 1965, Ogilvy se fusionó con sus patrocinadores británicos “Mather & Crowther”, formando así una empresa de talla internacional. Ogilvy se quedó con el 17% de las acciones en cuya fundación había invertido 6 mil dólares. Sus campañas le ayudaron a añadir a su lista de clientes a Shell y Sears.

       Por otro lado, ocupó el cargo de gerente en el Colby College de 1963-1969. Fue nombrado Sir del Imperio Británico en 1967 y un año más tarde consejero de la United Negro College Fund. En 1975 fue elegido como miembro de la junta de la World Wilf Life Fund y desde 1977 forma parte del Museo de la Fama de la Publicidad.




NOTAS RELACIONADAS