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POR PRO Magazine Chihuahua

Hay dos palabras que siempre, siempre, generarán el interés de un cliente. No, no son “envío gratis”, “tiempo limitado” ni “satisfacción garantizada”. No transmiten una promesa, una promoció...

Por: Mike Michalowicz 

Hay dos palabras que siempre, siempre, generarán el interés de un cliente. No, no son “envío gratis”, “tiempo limitado” ni “satisfacción garantizada”. No transmiten una promesa, una promoción o un beneficio; no son específicas a una industria, un nicho o un tipo de negocio. Dudo en llamarlas secretas porque son muy obvias: las dos palabras que llamarán, en toda ocasión, la atención de un prospecto son su nombre y apellido.

Cuando oyes tu nombre, te detienes y escuchas. Cuando lo ves impreso, por ejemplo, en un periódico local, compras varios ejemplares para compartirlos con tus amigos y familiares. Cuando lo ves en línea pones atención y, si te presenta de manera favorecedora, lo compartes a través de tus redes sociales. Cuando escuchamos o vemos nuestro nombre, éste juega con nuestro ego y no podemos evitar notarlo; usar este “secreto” de manera adecuada puede atraer mucho interés a tu compañía.

Yo he construido, con gran éxito, mi propio negocio utilizando los nombres de mis prospectos y clientes. Lo hago a través de un simple proceso de crowdsourcing. Primero, solicito historias o consejos en mi feed de Twitter y página de Facebook.
Por ejemplo, podría preguntarle a mis consumidores: “Estoy trabajando en una nota que trata sobre cómo ofrecer un espectacular servicio al cliente. Envíenme sus mejores consejos. Asegúrense de compartir su nombre y el link de su página web, porque si uso tu sugerencia te mencionaré en mi blog”.
 
Normalmente recibo docenas, en ocasiones cientos, de respuestas —de seguidores y otros usuarios que se enteraron y quisieron participar—. Recopilo las mejores en una publicación e incluyo el nombre, la compañía y la página (algunas veces incluso su foto) a lado de cada sabio consejo. Envío a cada colaborador un link del blog cuando la nota sale. Es en este momento cuando dicho método entra en segunda marcha, ya que les encanta ver sus nombres en una publicación y la envían a todos sus seguidores, compradores, amigos y familia para que la vean.

Además de atraer tráfico a mi blog y sitio web, gano nuevos seguidores, nuevos suscriptores y nuevos clientes. Ahora, utilizo Twitter y Facebook para invitar a personas a participar. Alternativamente, puedes usar HelpAR eporterOut.com (HARO) para conseguir fuentes para tus artículos, pero necesitarás de un ranking alto en Alexa para poder compartirlos. Yo utilizo BlogStampede.com para el crowdsource de mi blog, lo que me ha llevado a aparecer en la portada de Google en numerosas ocasiones. (Full disclosure: soy inversionista en BlogStampede.com).

Cuando compartes la historia de un cliente potencial con su nombre, éste la compartirá con todos sus conocidos. Ayudé a un negocio en la Nacional Chimney Sweep Guild (NC SG) a usar este método de crowdsourcing en su página, ahora solicitando historias personales.

Buscaron compradores y les preguntaron cuál era su experiencia más memorable alrededor de una chimenea. Cuando compartieron las más de cincuenta experiencias que recopilaron en su sitio web, junto con los nombres de los clientes, las personas entraron en masa para leerlas. Los colaboradores visitaron la página porque habían compartido algo personal y lo enviaron a todos sus conocidos.

Puedes utilizar este método offline también. Pide a tus consumidores que compartan sus recuerdos favoritos con productos o servicios similares al tuyo y hazles saber que los publicarás en tu boletín de noticias, tienda, oficina, etcétera. Puede que tú mismo hayas sido influenciado por esta técnica en tu restaurante predilecto, al tomarte unas cuantas cervezas extra para que tu foto (y nombre) aparezcan en una de las paredes. Dos palabras: el nombre y apellido del cliente. Publica éstas dos de manera positiva y eso será todo lo que necesites para generar interés genuino en tu compañía. Lo mejor de utilizar el método crowdsourcing, es que es gratis —el contenido, la publicidad y la “buena voluntad” para tu marca—.




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