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POR Oscar Herrera

     El gobierno del presidente Donald Trump anunció su propuesta de reforma fiscal con la que busca cambiar las condiciones tributarias estadounidenses. Se trata de una reducción muy import...

     El gobierno del presidente Donald Trump anunció su propuesta de reforma fiscal con la que busca cambiar las condiciones tributarias estadounidenses. Se trata de una reducción muy importante a la tasa corporativa, para fijarla en el rango de 15%, entre otros cambios. 

    La propuesta es ambiciosa y avanza en romper con el paradigma del Impuesto Sobre la Renta, es decir, en gravar las utilidades de las empresas, lo que significa que buena parte de la generación de valor que producen los negocios, es absorbido por el gobierno y convertido en gasto corriente y gasto público. 

     Si bien es algo lógico, también lo es que, ante el problema global de escaso crecimiento económico que hoy vivimos, se requiere evolución y creatividad para liberar utilidades empresariales que se destinen a la reinversión, y por ende al fortalecimiento de los empleos existentes y a la generación de otros nuevos. 

     Como gobierno, en épocas de nulo crecimiento, no basta con replegarse y ajustar el gasto público, sino que debe incentivar a las empresas para que inviertan y dinamicen el mercado interno.

     Si bien es una medida anunciada en Estados Unidos, en realidad se trata de la generalidad de cualquier país que tenga la urgente necesidad de fortalecer su mercado interno y elevar sus índices de desarrollo económico. Es también, un contexto que aplica para las empresas MIPYMES, no para las de los grandes magnates que ya poseen abundantes beneficios fiscales.

     Más allá de lo que suceda en Estados Unidos con esta propuesta, considero que el tema le coloca una banderilla a todas las personas que buscan la presidencia de México en 2018.

    La gran reforma estructural que el Pacto por México no fue capaz de concebir e impulsar, es la reforma hacendaria. México necesita grandes cambios hacendarios: que las finanzas públicas dejen de estar petrolizadas; ampliar la base tributaria; liberar carga fiscal a las MIPYMES y a las personas físicas cautivas; diseñar políticas públicas necesarias para proteger a la población más vulnerable, para migrar hacia un nuevo esquema que grave el consumo; eliminar los privilegios fiscales que gozan las grandes empresas; incentivar fiscalmente para la generación de empleos mejor pagados; entre muchos otros.

    No podemos continuar con reformas fiscales parciales que nada aportan al país, muy poco al gobierno, y en ocasiones mucho a muy pocas grandes empresas. El proyecto de buscar mejores condiciones para México, pasa forzosamente por una gran reforma hacendaria; no lograremos tener mayores tasas de crecimiento económico, si continuamos generando y administrando nuestros ingresos como lo hacíamos en otro siglo.

     Los altos e ineficientes niveles de endeudamiento que la administración del presidente Peña Nieto heredará a quien lo suceda, solo podrán manejarse con un rediseño fiscal, pues con pura ingeniería financiera no será suficiente. Así que por este lado, también se llega a la misma necesidad reformatoria.

     Se trata de un tema obligado y prioritario en los programas que las diferentes candidatas y candidatos habrán de ofrecernos para el próximo sexenio. De hacerlo y comunicarlo con inteligencia política y financiera, se convertirá en una fortaleza electoral para conquistar el voto de las clases media alta y alta, a la par del empresariado. Sería también, un argumento sólido para brindar certidumbre a los inversionistas y mercados financieros internacionales, para el ambiente de negocios.

    Y escribo que es un tema para el próximo gobierno, porque en el actual está cerrada toda posibilidad ya no se cuenta con el capital político para ello. El propio titular de la SHCP, ya comentó que no se tiene el espacio fiscal para pensar en una propuesta como la de Trump, así que nos toca patear el bote.
    
Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.




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