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POR Mónica Pinoncely Esquer

     La aventura comienza llegando con esa o esas personas a un restaurante, ya sea por trabajo, diversión o para celebrar algo. Recibes la carta de vinos y empiezas a preguntarte qué es lo...

     La aventura comienza llegando con esa o esas personas a un restaurante, ya sea por trabajo, diversión o para celebrar algo. Recibes la carta de vinos y empiezas a preguntarte qué es lo que deberías de seleccionar. Te pones un poco nervioso y dudas, pero decides solicitar al mesero o sommelier ayuda para encontrar algo para tu gusto.

    Finalmente te decides y ordenas la botella. Sintiéndote más tranquilo porque ya pasaste lo más difícil, seleccionar el vino, el mesero llega con tu botella, te la presenta y tu das el visto bueno para que proceda a descorchar. Mientras tanto la plática comienza al igual que las miradas esperando a ver qué vino elegiste, el mesero descorcha y te entrega el corcho y ¡Oh Oh! ¿Por qué razón nos lo está entregando?
En tu mente repasas desde las razones más sencillas como ¿me lo habrá dado para guardarlo como recuerdo?, hasta las más profundas reflexionado en todos los pasos para catar el vino como, ¿debo olerlo? Mmm ¿o chuparlo? ¿qué hago?

No te preocupes, la gran mayoría (si no es que todos) en algún momento hemos pasado por ese momento al ser principiantes en el mundo del vino. Cada paso de la cata tiene su razón de ser.

A continuación, algunas cosas en las que te debes de fijar para que a la próxima estés más tranquilo.

Logotipo: El que un corcho tenga impreso el logotipo de la vinícola nos brinda seguridad.

Tipo de corcho: Material que está usando la vinícola para tapar y conservar sus vinos. Puede ser de un solo corte, aglomerado, sintético, etc.

Sedimentos: Si el vino es muy añejo, sin filtrar o tuvo mal cuidado, es posible encontrar sedimentos. Si el motivo es alguna de las primeras 2 opciones es algo normal, pero si fue por variaciones de temperatura, posiblemente nuestro vino esté oxidado.

Manchas a lo largo del corcho: Si la botella se mantuvo mucho tiempo en posición vertical, probablemente el corcho se secó y se encogió y, a la hora que lo pusieron de nuevo en posición horizontal un poco de vino pudo ocupar un espacio en el cuello de la botella dejando marcas en el corcho.

Tartratos: son esos pequeños cristalitos como granitos de sal o brillantitos que encontramos en el corcho o en el fondo de la botella. Estos no son malos, nos ayudan con la digestión. Se producen cuando el vino no pasó por una estabilización tartárica en la vinícola o bien porque se enfriaron a muy baja temperatura antes de ser servidos.

El oler el corcho no te dirá nada, si tiene un aroma agradable pero no es algo que nos proporcionará datos sobre el vino o su cuidado.

Ahora sí ya estás preparado para la próxima vez que ordenes vino en algún restaurante, no importa si te sigues sintiendo nervioso o con dudas, no te preocupes, regrésalo o guárdalo, pero no lo huelas ni pruebes.

 

 




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