probusiness

POR Luis Esquivel

Y así, aun con todo esto, hay quienes se niegan a ver que el mundo arde.

Se dice que si contamos hora por hora, los momentos en que el mundo ha tenido paz durante el siglo XX y lo que va del XXI no sumaríamos más de un mes. Puede que sean cálculos exagerados. ¡Seguro lo son! Pensar que en 116 años la humanidad ha sido capaz de mantener la paz por no más de 30 días suena verdaderamente escandaloso. Pero una cosa sí es cierta: si Facebook se propusiera hacer disponible un filtro para las fotos de perfil de sus usuarios por cada hecho que quebranta la paz en el día a día, no se daría abasto; nos inundarían los hashtags #prayfor….

      Los atentados terroristas están a la orden del día y no exclusivamente en Europa. En el Medio Oriente, sobre todo en Siria y Palestina, la gente muere por miles cada día. Dolieron en el mundo los atentados en Paris y en Niza, en Bruselas y en Estambul – como dolieron también Charlie Hebdo, Boston, Londres, Madrid y Nueva York-. Pero en lo que va de este año ha habido también atentados – por poner algunos ejemplos- en Tel Aviv; coches bombas en Bengasi (Libia), Bagdad y todo Iraq; bombas en la India, Pakistán, Laos y Nigeria, atentados suicidas en Kabul y otras ciudades afganas, en Yakarta (Indonesia) y varias plazas de Arabia Saudita, Camerún y Chad; tiroteos en ciudades de Burkina Faso, Costa de Marfil, Serbia, Yemen, el Congo, Kenia, Bangladesh y  uno especialmente mortífero en Mogadiscio (Somalia); ataques en el Cairo, Túnez, Guatemala y Beirut (Líbano). El Estado Islámico ha robado los reflectores, pero Al Qaeda no ha desaparecido, como no lo han hecho tampoco Boko Haram, Hezbolla, Hamas o incluso el Sendero Luminoso.  

       La guerra en contra del terrorismo auspiciada por Estados Unidos y la OTAN ha causado muertes al por mayor en todo el Medio Oriente y parte de Asia. Además de eso, México sigue su guerra en contra del crimen organizado que ha dejado cientos de miles de víctimas; Colombia, a pesar de las negociaciones, no termina de lidiar con las FARC y lo que resta de los cárteles del narcotráfico; Somalia no logra controlar la piratería en sus aguas y Uganda y sus vecinos siguen luchando en contra el paramilitar Ejército de Resistencia del Señor liderado por Joseph Kony (muestra de que el fundamentalismo no solo se encuentra en el Islam).

       Las guerras entre países vecinos no acaban. Persiste el conflicto Árabe – Israelí y el de Cachemira entre India y Pakistán, ambos que parecen ser eternos. China no sede en el control sobre el mar del sur, ni sus incursiones en el Tíbet o su intento de yugo sobre Taiwán. Armenia y Azerbaiyán siguen peleando sobre la autoproclamada independiente Nagorno Karabaj; Y las Coreas levantan tensión cada vez que Kim Jong-un tiene alguna ocurrencia.

        Los conflictos internos también persisten. En Brasil la presidenta Rousseff fue depuesta mediante un golpe de estado blando que la tiene bajo proceso de impeachment y el presidente Erdogan de Turquía acaba de sobrevivir un golpe de estado militar que amenazó por una noche la estabilidad de su país. 

        A la fecha hay guerras civiles en Afganistán, Myanmar, Yemen, Somalia, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Costa de Marfil, Mali y Pakistán; Iraq no ha visto la paz desde la incursión americana en 2003 y Libia no se recupera de su primavera que derrocó no solo a Gadafi sino a cualquier intento de gobierno. Sudán del Sur resolvió la situación de conflicto con Al Bashir y sus tropas de yanyauid, pero entró en su propia guerra civil a partir de un intento de golpe de estado. Por otro lado Ucrania no sana las heridas que desde 2014 han tenido enfrentada a su población a causa de la postura oficial hacia Rusia, la perdida de Crimea y la amenaza de anexión de otras regiones más. 

      En Georgia ,Abasia y Osetia del Sur siguen peleando por su independencia, como lo hacen los Chechenos en Rusia. Kosovo sigue luchando contra el control de Serbia, y Marruecos mantiene la invasión sobre las legítimas tierras de la República Árabe Saharaui Democrática. Nigeria, Etiopía, Filipinas y Tailandia lidian también con sus propias insurgencias, Turquía sigue en su pleito con los kurdos, mientras que Siria se encuentra en el peor momento con un conflicto al que la participación internacional le ha quitado cualquier esperanza de pronta resolución.

       La guerra en Siria ha traído como consecuencia también una de las mayores crisis que amenazan la paz: la de refugiados sirios en Europa, que tiene en jaque a los gobiernos de Jordania, Turquía, Grecia, Macedonia e Italia entre otros.  Pero los Sirios no son los  únicos que buscan refugio y ponen en problemas a otros gobiernos, también lo hacen los sudaneses y congoleses en Chad, los somalís en Kenia, los marfileños en Liberia y Senegal, y los tamiles y cingaleses que no han vuelto de la India a Sri Lanka a pesar de la rendición de los Tigres de Liberación. 

       La paz también está rota en Venezuela, donde Nicolás Maduro mantiene un gobierno dictatorial que tiene a su pueblo sumido en la escases sobreviviendo con los pocos víveres que obtienen tras largas horas de espera y como resultado del pillaje; y una situación similar se avizora en Bolivia y Ecuador. El pillaje y la pobreza también se hacen presentes en Haití, que desde 2012 sufre los efectos del terremoto. 

        África, América y Asia aún tienen a millones de pobladores en la pobreza y dictadores aún hay por montones, aquellos que gobiernan sin oposición y con mano más que dura. Y Estados Unidos, que ha visto un incremento en la tensión racial entre blancos, negros y latinos por los abusos policiacos y que están al límite de ver réplicas de los motines de Los Ángeles; además de las masacres como la del Pulse en Orlando y la de policías en Dallas que devolvió a la escena el problema de la portación legal de armas, haciendo recordar lo sucedido en Virginia Tech, Aurora, Washington, Columbine, la Escuela Sandy Hook, San Bernardino, Filadelfia y tantas más que suceden con mayor frecuencia que la que cualquiera pensaría y que no suceden solo en Estados Unidos. 

        Y así, aun con todo esto, hay quienes se niegan a ver que el mundo arde.




NOTAS RELACIONADAS