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Comportamientos absurdos

Por: Pamela Juárez, Ohana

Actualmente vivimos tan deprisa que no nos detenemos a mirar dentro de nosotros para encontrar por qué hacemos ciertas cosas. Detenerse a reflexionar tal vez facilitaría un poco el camino de los padres de familia que presentan una necesidad de cambio.
     No se nace sabiendo ser padre o madre; por ejemplo, cuando se tiene un celular nuevo no se lee todo el instructivo antes de usarlo, sino que se va aprendiendo conforme la marcha y las necesidades que se presentan, al igual sucede con los hijos, se va aprendiendo cómo educarlos con la práctica y la convivencia, conforme las necesidades que ellos presenten.
    Es momento de aliviar culpas, de eliminar extremos en la educación de los hijos, de darnos cuenta que demasiado cubre poco. No son necesarias demasiadas reglas, ni demasiados elogios, con el ejemplo basta. Al hijo en lugar de decirle qué debe hacer, debemos mostrarle cómo se hace. Dejar en claro que las reglas son negociables pero los valores nunca. Padres: las cachetadas y las nalgadas solo sirven para crear cobardía, tendencia a la tiranía, violencia, desvalorización interna y un gran sentimiento de culpa en los padres. 

     La culpa ciega impide la visión y a su vez la solución de situaciones complicadas en casa. Cuando el hijo pide que se le compre algo la culpa susurra al oído “¿cómo no se lo vas a comprar después de que he estado fuera de la casa toda la semana?” ó “¿cómo no se lo voy a comprar después del castigo que le puse?”.

Posibles soluciones al sentimiento de culpa presentado por papá y mamá

 




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