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POR Rene Galache Vega

¿Qué pasa cuando chocas?

 

Los vehículos de todas las marcas y tipos que hoy circulan por el mundo, buscan cumplir con los estándares de protección para el conductor y sus pasajeros, esto para protegerlos de algún impacto que pueda derivar en una situación que no será nada agradable para los involucrados, por lo tanto, la tecnología de impacto se implementa en sus productos.

      La estructura del automóvil situada debajo de la carrocería, conocida como bastidor o chasis, cumple con dos funciones en caso de choque: absorber la energía que se libera en dicho impacto y proteger a los ocupantes de agresiones externas. 

      Ambas funciones son difícilmente compatibles, ya que, para cumplir la primera característica, hace falta un bastidor flexible, y para proteger a los pasajeros debe ser resistente. Ninguna de las dos cualidades por si sola vale mucho en función de la fuerza de impacto.

       Demasiada rigidez puede ocasionar problemas en accidentes a baja velocidad; con poca, puede no proteger debidamente a los ocupantes a velocidad alta. Hoy en día los fabricantes de todas las marcas automotrices diseñan un bastidor lo más adecuado posible a todo tipo de siniestros. En los vehículos modernos, el bastidor está construido con planchas de acero moldeado (techo, suelo, laterales, puertas etc.) y soldadas entre sí. Esta estructura de paneles se denomina monocasco. En general, no se utilizan materiales diferentes para la parte deformable y la rígida, aunque hay algunas marcas que emplean aceros distintos. La parte deformable es como un muelle: absorbe la energía de un impacto, replegándose sobre sí misma. Una estructura deformable no recupera su forma al no devolver su energía absorbida. 

        Si un vehículo se impacta en la parte frontal contra una pared, toda su estructura deformable trabaja para absorber la energía; pero si impacta contra una esquina, la fuerza del choque se concentrará en una reducida zona. Entre las estructuras deformables delanteras y traseras se encuentra el habitáculo de los pasajeros, el cual debe ser lo más rígido posible.

       En principio, no hay una relación proporcional entre tamaño y peso con la seguridad pasiva, pero un vehículo es más seguro cuanto más grande sea, ya que dispone de mayores estructuras deformables para absorber energía.




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