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POR Luis Esquivel

Este próximo 5 de junio habrá en México 14 elecciones.

Este próximo 5 de junio habrá en México 14 elecciones. Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, la intermedia de Baja California y la que elegirá a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. 

      Habiendo dado por terminada oficialmente la época del carro completo, los partidos ya se han declarado con respecto al número de elecciones que esperan ganar. 

       Manlio Fabio Beltrones ha dicho que no tienen problema en Baja California, pues el PRI adelanta en Tijuana donde se encuentra la mayor parte de la población y de la  importancia política y económica del estado, poco ha dicho sobre la elección al constituyente capitalino pues conoce la situación y sabe que su fortaleza estará en quienes sean designados en lugar de electos, y sobre las gubernaturas ha dado el número mágico 9 de 12, sin ser claro sobre cuáles tres estados consideraba perder. 

       El PAN por otro lado, habló de estar en condiciones de ganar 5 gubernaturas –incluyendo las que compiten junto con el PRD-, quitándole dos más al número de Beltrones.  Al contrario del PRI, el PAN si le puso nombre a esos cinco: Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Durango y Quintana Roo.

       La izquierda competitiva declaraba sus cálculos en ganar 1 cada uno: el PRD dijo poder retener Oaxaca en su esfera y MORENA puso su mayor ilusión en Zacatecas, además de que ambos esperan buenos números en la elección de la capital.

       Pero a varias semanas de haber empezado las campañas, los escenarios han cambiado y los triunfos y derrotas de los partidos se han movido como muchos no hubieran esperado.

        En Aguascalientes, por ejemplo, el PRI sentía una ventaja holgada a favor de su candidata, mientras que en Zacatecas esperaban una pelea ruda y cerrada que dejara la votación en tercios. Estos escenarios cambiaron, y si bien el PRI aventaja en ambos, la brecha se ha acortado en Aguascalientes -donde el PAN ya puso veladoras a pesar de no haberlo considerado en un principio- y la ventaja se ha hecho más cómoda en Zacatecas por las malas decisiones del PRD y el problema que tuvo MORENA con el TEPJ.

       Uno de los estados en donde el PRI ha cambiado de escenario es Chihuahua; al inicio podría haberse pensado que era uno de los tres estados que no estaban en el escenario de triunfo del CEN, sin embargo el rumbo que tomó el PAN, aunado a una muy mala campaña del candidato independiente y a las fallidas alianzas opositoras, el PRI ha tomado una ventaja muy clara. 

       Ese escenario se repite en Quintana Roo, donde a pesar del gran desgaste del gobernador y de que su candidato es ex priista, el PAN y el PRD no han logrado capitalizar y han dejado de crecer dándole la ventaja al PRI, en un estado en donde estos últimos no tenían muchas esperanzas.

      Tlaxcala y Tamaulipas también han cambiado de escenario y suplen los lugares de Chihuahua y Quintana Roo en la lista de derrotas esperadas en el PRI. En Tamaulipas ha pesado la imagen de quienes ya han gobernado y el PAN se ha puesto en la delantera. Mientras que en Tlaxcala se ha dinamitado el voto y el PRD busca que al final sí se de la alianza (aunque sea fáctica) con el PAN para poder salir beneficiados y ganar aunque sea ese pequeño estado.

      En Veracruz el PRI decidió echar todo su potencial al ruedo, sabiendo que es indispensable para el 2018, se arriesgaron al jugar como oposición y van de gane. Si bien nunca estuvo en la lista de perdidos del PRI, en realidad estaba más del lado de ganados por el PAN, algo que cambió ante las acusaciones de enriquecimiento que su candidato no ha podido sacudirse y que ha dado una ligera ventaja al PRI.

       Otro estado que el PRI consideraba ganado si y solo si le echaban todas las ganas es Oaxaca, y resultó que no fue necesario. La división del PRD entre dos candidatos esfumó toda posibilidad de refrendar el triunfo aliancista de hace seis años y despejó el camino para una recuperación priista.

        En el caso de Durango, es difícil saber por qué el PAN-PRD lo consideraban como una posibilidad cuando nunca tuvieron ventaja en las encuestas aun habiendo lanzado al mismo candidato de hace seis años. Pero es aún más difícil comprender por qué no pensaban retener el triunfo en Sinaloa, o por qué no lo han pensado en el camino ante una pésima campaña priista, que a pesar de todo lleva las de ganar.

       Por otro lado siguen firmes los priistas en Hidalgo donde el resto de las campañas tienen poco que hacer; así como los panistas en Puebla a la que han convertido en la joya de la corona y que consideran ahora su bastión político.

        Así las cosas: el PRI estaría en posición de ganar las 9 prometidas, el PAN se alzaría con 2 y el PRD con 1. Sin embargo, así como ha cambiado el escenario en un mes, fácilmente puede hacerlo en otro más. Los panistas aún pueden meter acelerador en Aguascalientes y Veracruz dejando el marcado 7-4-1; aún se puede dar una alianza PAN-Independiente en Chihuahua y/o una alianza PAN-PRD-PT en Oaxaca que quitaría uno o dos más al PRI poniendo el marcador 5-5-2. Pero también puede ser que el escenario más bien sea una recuperación priista en Tamaulipas y que quedara 10-1-1; o que el PAN termine ganando en Tlaxcala poniendo el escenario en 9-3-0. En fin, una larga lista de combinaciones. 

         La conclusión, entonces, es: no hay nada para nadie. Y es prácticamente la última parada antes de 2018. ¡A morderse las uñas!




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