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POR Oscar Herrera

La deuda que no apalanca

La deuda es una palanca de desarrollo, una herramienta financiera que puede y debe utilizarse para potenciar el crecimiento mediante la inversión de recursos ajenos en proyectos rentables y sustentables. Es una premisa que aplica para todos, desde empresas y familias, hasta municipios y países.

Empero, como toda regla siempre tiene su excepción, el gobierno del Presidente Peña Nieto se ha encargado de pulverizar la disciplina financiera y extraviar los beneficios que la deuda posee.
Para muestra bastan los saldos, pues al recibir el gobierno en diciembre de 2012, los pasivos ascendían a 37.3% del PIB, pero resulta que hoy, a la vuelta de 40 meses, ya se proyecta en 48.6% del PIB nacional. Es un crecimiento de 30.3% en menos de cuatro años.
Otra forma de evaluar el escenario es con los valores absolutos del endeudamiento del sector público. Sucede que, al cierre de 2015, la deuda interna registró 5 billones 217 mil mdp, un número 46.2% superior al que entregó el gobierno federal anterior; y en la misma sintonía, la deuda externa concluyó el año en 160,000 millones de dólares, cifra 30.1% superior a la dejada por la administración previa. Como se aprecia, estamos ante un crecimiento significativo de la deuda, algo que, si bien no está fuera de control, sí nos permite recordar un tanto el estilo de administración financiera priista de antaño.
La verdad es que no debemos de sorprendernos con estos números, pues la administración actual no ha tenido recato alguno en gastar mucho más de lo que ingresa. Y para muestra el déficit público, mismo que al concluir 2013, rondaba los 70,000 mdp; luego, al cierre de 2014, tal déficit ya registraba 197,000 mdp, es decir, un crecimiento de 180%; y la misma historia para 2015, pues el déficit cerró con un incremento de 10.1% para alcanzar los 217,000 mdp.
Esto muestra que el gobierno se endeuda para pagar el exceso de gastos sobre los ingresos, pero también para pagar lo que ya debía. En contraste, el crecimiento económico ni siquiera promedia 2.5% anual de 2012 a la fecha.

Vaya, se trata de una deuda inútil que únicamente ha incrementado el estrés financiero para el erario, pero ni por equívoco el crecimiento del PIB nacional. Y por eso le digo que se trata de una deuda que nomás no apalanca.
Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.




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