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POR Alexandra Guerrero

Originario de Chihuahua, Chihuahua, Hugo de 39 años, Doctor en Derecho decidió dejar su lugar como juez para dedicarse al litigio. Te invitamos a que conozcas su historia.   ¿Por qué decidiste...

Originario de Chihuahua, Chihuahua, Hugo de 39 años, Doctor en Derecho decidió dejar su lugar como juez para dedicarse al litigio. Te invitamos a que conozcas su historia.  

¿Por qué decidiste estudiar leyes?
Principalmente por influencia familiar; por mi padre son todos abogados; y por mi madre, médicos especialistas. Así me apasionaron ambas carreras; más la medicina lo confieso. Después comprendí que mi vocación, mi pasión, era la de defender inocentes, mejorar la ley, asesorar a la víctima, pelear por el estado de derecho, etc. Todo esto constituye una buena manera de brindarle algo positivo a la sociedad. En consecuencia, decidí convertirme en uno de los mejores abogados del País.

Cuéntanos acerca de tu trayectoria.
Cuento con licenciatura en derecho; maestría en derecho penal; doctorado en derecho, y estudios en derechos humanos, además de diversos diplomados.

¿Qué pasos se requieren para llegar a ser juez?
Pelearte con un magistrado jajaja. Para ser Juez debes ser mayor de treinta años, mexicano, del estado seglar, licenciado en derecho, etc. Pero, la capacidad que debe tener el Juzgador únicamente se logra a través de la experiencia y del estudio constante en la materia.

¿Cómo ha sido la transición de juez a abogado litigante y por qué decidiste hacerlo?
Muy positiva, muchísimo apoyo de amigos y familiares, de mi esposa sobre todo. Cuando inicié mi carrera judicial, en mil novecientos noventa y nueve, fue con la intención de estudiar, aprender y aprovechar lo máximo. Así, fui escribiente; secretario de juzgado; secretario de sala, y finalmente Juez Penal Oral; después de casi dieciocho años en el Tribunal, decidí que estaba preparado para crear mi propia firma, por lo que renuncie, y aquí estamos en el litigio. 

¿Cuáles son las principales diferencias entre lo que hacías siendo juez y lo que haces ahora?
Todo, la óptica del Juzgador es de imparcialidad, de igualdad, de árbitro, etc., del litigante es defender al inocente o asesorar a la víctima. El trabajo del litigante, -mi trabajo-, es GANAR el juicio mediante argumentos certeros, lógicos y jurídicos. El Juez no gana, administra justicia. 

   Ahora enfocado al litigio, ¿qué consideras que es lo más importante para resolver los caso satisfactoriamente?  Conocer el derecho y sus fuentes a plenitud; dejar de ser abogados codigueros, los asuntos se ganan con la teoría del derecho, con la jurisprudencia, con la experiencia, etc., pero también es muy importante la buena relación del litigante con los administradores de justicia, la cual se logra con educación, cordialidad y buenas costumbres. En una ocasión me comentaron: “existen dos tipos de litigantes, los que conocen de Leyes y los que conocen a los Jueces”. “Existen también quienes cuentan con ambas habilidades”, le contesté, y desde entonces somos sus abogados.

¿Qué recomendaciones tienes para nuestros lectores?
 Busquen siempre al más estudioso y con mayor experiencia, pero sobre todo, con buenas relaciones.




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