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Hoy en día, ignorar la innovación trae como consecuencia una disminución en la competitividad de las empresas y en el peor de los casos las lleva a la muerte. Cualquier empresa, sin importar su tamaño...

Por: Ulises Elías

Hoy en día, ignorar la innovación trae como consecuencia una disminución en la competitividad de las empresas y en el peor de los casos las lleva a la muerte. Cualquier empresa, sin importar su tamaño, se ve afectada por los cambios tecnológicos y las innovaciones que surgen tanto dentro de su empresa como fuera de ella. Tal es el caso de Kodak, que durante la mitad de la década de los años 70, desarrolló la cámara digital, pero por miedo a canibalizar su propio negocio de fotografía analógica (de rollo) decidió no comercializarla, permitiendo a Sony y HP adelantarse, lo que la llevó a su colapso durante el 2012, cuando se declaró en quiebra. Posteriormente, por medio de cambios en su tecnología y enfoque, Kodak pudo salvarse temporalmente centrándose en la impresión digital.

      Sin embargo, el mismo desarrollo de la tecnología que incrementó la resolución de las imágenes y posteriormente el desarrollo acelerado de los teléfonos inteligentes usados como cámaras digitales hicieron que cambiara los hábitos de las personas a almacenar y ver sus fotografías solamente en sus dispositivos digitales, sin necesidad de imprimirlas.

       El Síndrome Kodak, así denominado por los estudiosos de la innovación, no es un fenómeno ajeno a otras empresas e industrias, donde sus ejecutivos pueden padecer de miopía, al no ver los cambios tecnológicos y reconocer sus repercusiones -y en su caso beneficios si son aprovechados- a tiempo, y hacer algo al respecto.

     Compañías, cuya cultura de investigación, desarrollo e innovación es cerrada, se centran únicamente en las ideas generadas desde adentro de la empresa, limitando la creatividad al talento interno. Esto limita a la compañía el acceso a ideas, tecnologías, invenciones e innovaciones surgidas en el exterior, las cuales en muchos casos podrían ser disruptivas y afectar la competitividad de la compañía

       Es aquí donde el concepto de la innovación abierta entra en juego (del inglés Open Innovation, término acuñado por el profesor de la Universidad de Berkeley Henry W. Chesbrough). La innovación abierta se basa en aprovechar las ideas provenientes del exterior y apalancar propios de investigación y desarrollo. Una compañía con una estrategia de innovación abierta reconoce que fuera de ella existe un universo de ideas potenciales que pudiera utilizar; busca activamente mediante estrategias dirigidas no solo dentro de su misma industria, sino en industrias aledañas o totalmente ajenas a la que se encuentra.

         El concepto de co-creación, permite a la empresa trabajar de la mano con otras empresas, proveedores o clientes para el desarrollo tecnológico y de innovaciones. También se pueden acercar a startups, empresas nuevas que están generando innovaciones. Ambas son estrategias de innovación abierta que las empresas medianas y grandes pueden utilizar para mantenerse o incrementar su nivel de competitividad.

       En los números siguientes de la revista estaremos hablando de algunas estrategias más de innovación abierta que las empresas pueden utilizar.




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