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POR Luis Esquivel

Son regalos las detenciones de Javier Garfio, Gerardo Villegas y Ricardo Yáñez. Uno más es la orden de aprehensión, que aunque no fue ejecutada

Muy poco calor aguantó el gobernador Javier Corral, bastaron un par de días en el ojo del huracán mediático a nivel nacional en el que se cuestionó su habilidad para gobernar (y para jugar golf) para que soltara su carta más efectiva, esa que le devolvería la popularidad en un momento crítico o que aportaría bonos a su partido para las elecciones del 2018. 

      No aguantó la presión de ser el atacado de los periódicos más importantes del país que acusaban el incremento en la inseguridad en Chihuahua y reviró haciendo uso de una tradición política mexicana: echarle la culpa a su antecesor; se le pagaba a los medios de comunicación para que no reportaran ejecuciones, secuestros y otros crímenes perpetrados por cárteles del crimen organizado –dijo-, sin tomar en cuenta que la percepción ciudadana aunada a la estadística fundamenta las notas publicadas. 

      Menos aguantó ser el protagonista de las notas en las que se filtró que a pesar de la inseguridad el gobernador pasaba sus descansos en Mazatlán jugando golf, algo que respondió siendo fiel a su estilo defensivo y barbaján diciendo que sabe que se ve mal pero que no está mal porque lo hizo con sus propios recursos y que como cualquier ciudadano tiene derecho al descanso.

      Luego, respondió golpes con golpes y ante las declaraciones del Secretario de Gobernación sobre la “descompostura” de Chihuahua se lanzó contra el Gobierno Federal; según el gobernador a Osorio (y al Presidente Peña) no solo se les descompuso Chihuahua, sino que se les descompuso el país entero y yendo más allá de lo creíble los acusó de utilizar la inseguridad en el Estado para afectar la candidatura de Josefina Vázquez Mota quien participa en una elección que se disputa a más de 1, 200 kilómetros de distancia.

       Y finalmente lo sobrepasaron los cuestionamientos y las exigencias nacionales e internacionales para el esclarecimiento de la ejecución de la periodista Miroslava Breach, un crimen igual de impactante que el de Marisela Escobedo.

        Le faltó al gobernador la piel dura que tuvieron sus antecesores para enfrentar situaciones similares y en cuatro golpes se logró sacarlo de temple y obligarlo a detonar la Operación Justicia para Chihuahua, que no es otra cosa que la cacería de duartistas que la sociedad exigía y que pone la atención lejos de sus problemas, pero cerca de su ego.

         Pero aunque haya sido mal motivada y a pesar de ser una jugada política a destiempo, la operación es un gran acierto del Gobierno del Estado y un regalo para los Chihuahuenses, y sobre todo para los medios de comunicación en medio de una “crisis” de credibilidad.

        Son regalos las detenciones de Javier Garfio, Gerardo Villegas y Ricardo Yáñez. Uno más es la orden de aprehensión, que aunque no fue ejecutada, su mera existencia evitó la toma de protesta de Antonio Tarín García como diputado federal e inspiró aunque sea un poquito de confianza en las bancadas del Congreso que en conjunto –incluyendo al PRI- bajaron ese asunto del orden del día y se pronunciaron en el sentido de no agendarlo hasta que se aclare la situación jurídica del implicado, aun cuando no exista impedimento legal para que se lleve a cabo.

      Buenas noticias son la confirmación de la existencia de más ordenes de aprehensión y el robustecimiento de los expedientes que llevarían a más ex funcionarios a la cárcel y endurecerá los casos de quienes ya están presos. Esperanzadores son los rumores y filtraciones de los nombres de quienes seguirían en mira de las autoridades, entre los que se encuentran Pedro Hernández, Jaime Enríquez, Gustavo Morales, Joel Sandoval, Sergio Jurado, Raúl Javalera, Iram Arellanes, David Dajlala, Marcelo González, así como varios empresarios consentidos del sexenio pasado, el diputado federal Fernando Uriarte y la diputada local Karina Velázquez quienes tendrían que pasar por un proceso de desafuero.

       Pero el mayor de todos los regalos llegará cuando sea ejecutada la orden de aprehensión en contra de César Duarte, ahora que además de ser prófugo es evidente que se encuentra desamparado al confirmarse la sospecha del abandono del gobierno federal, pues fue la misma PGR de Raúl Cervantes (quien se suponía era su amigo) la que pidió a la interpol la colaboración para encontrar y arrestar al ex gobernador. 

       Han sido un par de semanas agridulces para Javier Corral, pasó del reclamo popular al buen ánimo producto de las detenciones realizadas y las anunciadas. Sin embargo no deja de ser un movimiento arriesgado, pues la premura obligó a realizar la operación con expedientes por peculado en relación a la COESVI, a los pagos sospechosos al Grupo Fritag y simulación de contratos; nada que tenga que ver con el caso de Unión Progreso. 

      Mucho cuidado deberá tener el gobernador a partir de ahora, pues así como la cacería que emprendió tuvo los resultados que esperaba, aún existe el riesgo que la lluvia de amparos o la fuga de quienes aún no son arrestado; y así como se ha ganado el favor del pueblo, si la operación Justicia para Chihuahua sale mal, lo perderá y entonces sí será irrecuperable.




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