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POR Oscar Herrera

Apropósito de la reunión anual del Foro Económico Mundial, una cumbre que se celebra en Davos, Suiza, y que congrega a lo más selecto de las élites económicas y políticas a nivel mundial, se publicó ...

Apropósito de la reunión anual del Foro Económico Mundial, una cumbre que se celebra en Davos, Suiza, y que congrega a lo más selecto de las élites económicas y políticas a nivel mundial, se publicó un interesante estudio sobre el contexto que guardan la desigualdad y la pobreza en todos los países.

 El texto se titula “Premiar el Trabajo, no la Riqueza”, y su autoría es de Oxfam Internacional, una confederación de organizaciones no gubernamentales que trabaja a nivel global, con fines humanitarios para combatir la pobreza y el sufrimiento que por ella se ocasiona. Los datos son desgarradores y no dejan espacio para las dudas: el sistema económico está agotado y fracasó rotundamente en proveer bienestar familiar, progreso y calidad de vida a la población. En algunos países ha sido peor que en otros, pero los números muestran que el desastre es absoluto.

EN PERSPECTIVA MUNDIAL , DESTACA LO SIGUIENTE:

1. Ocho empresarios poseen la misma riqueza que otras 3,600 millones de personas; es decir, el 50% más pobre de la población.

2. El 1% de la población, posee más riqueza que el 99% restante.

3. En los últimos 25 años, el 1% más rico, ha recibido más ingresos que el 50% más pobre.

4. En 2017, el 82% del crecimiento patrimonial generado, acabó en las manos de ese 1% de la población. Vaya, sólo nos quedó un 18% para todos los demás.

5. Después de las crisis de 2008 y 2011, mientras muchísima gente vio afectada su economía, la riqueza de los más ricos creció a una tasa de 13% anual.

A NIVEL LATINOAMÉRICA , LOS NÚMEROS DICEN LO SIGUIENTE:

1.El 50% de la población más pobre, solo accede al 3.5% de la riqueza disponible. 2. Para las mujeres, el panorama es aún peor, pues trabajan casi el doble de horas que los varones. Vaya, les tocan las tareas más precarias. 3. Y por eso el título de la investigación, porque se premia la riqueza, no el trabajo. Vaya, como que eso de trabajar no alcanza para mucho.

Y EN NUESTRO MÉXICO:

1. Los hogares más ricos, digamos el 5% de la población nacional, se llevan el 63% de los ingresos disponibles.

2. Más características que le he compartido en columnas previas.

 

EN CONCLUSIÓN

En la cultura Latinoamericana somos proclives a criticar la riqueza, no nos gusta que exista gente que acumule grandes fortunas. No se diga en México, que nos encanta usar de mal ejemplo a los millonarios.

Considero que se trata de un enfoque equivocado y que no debemos de confundir una cosa con la otra. El que haya tanta desigualdad en el mundo, no es por culpa de los muy pocos a los que les ha ido muy bien, sino del sistema económico y político vigente, que no posee mecanismos eficientes para lograr mejores oportunidades y distribución de la riqueza. Considero que no debemos de satanizar al capital como tal, sino a las reglas del juego, a la delimitación de la cancha donde se juega el balón de la economía. Y por eso les decía que el sistema está agotado, que ya no dio para más.

Ahora, en época electoral, esto se vuelve fundamental, pues hay que tener cuidado con el viejo cuento infantil de que se debe arrebatar a los ricos para repartir a los pobres, ya que se trata de una fórmula sin sustento histórico y sin evidencias de éxito. Los países que han implementado este tipo de modelos no solo no han podido resolver los problemas que describe OXFAM, sino que han agravado mucho más su situación.

 Así que solo nos queda un camino, el de la creatividad. Tenemos que explorar nuevas formas de organizarnos como sociedad. Y esa tarea nos toca a las dos partes: a quienes andan en campaña presidencial, y a nosotros que, como sociedad, somos los tomadores de decisiones. Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.

 




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