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POR PRO Magazine Chihuahua

¿Cuál es la situación actual y cómo podemos mejorarla?

Por: Miguel Ángel Valdez

La Educación en México, ha obtenido resultados muy bajos en todas sus participaciones en la prueba PISA. De los países participantes y miembros de la OCDE, los alumnos del Sistema Educativo Nacional siempre, en las tres participaciones se han colocado en el último lugar de este examen internacional.

       En el caso de la prueba PLANEA 2016, que realiza la Secretaría de Educación Pública a través del INEE, mostró que la mitad de los estudiantes de preparatorias en México tienen muy bajo desempeño en lenguaje y comunicación, así como en matemáticas.

       En el Sistema Educativo Mexicano miles de maestros, directivos y autoridades trabajan todos los días con esfuerzo y dedicación por cumplir con su transcendente misión. En el presupuesto federal y en los presupuestos estatales siempre el mayor porcentaje de gasto es el educativo. La reforma educativa aprobada por el Congreso -que tiene aspectos discutibles y a mejorar- ha resaltado la importancia de que se pueda obtener en los alumnos mejores aprendizajes.

      En mi opinión, esto es el meollo del asunto de la Educación en México, necesitamos que todo el Sistema Educativo Nacional se convierta en un Sistema de Aprendizaje Nacional, que la Secretaría de Educación se transforme en Secretaría del Aprendizaje, que la Escuela se convierta en un Centro de Aprendizaje y que el maestro, más que un profesional de la educación, sea un experto del aprendizaje, y que los niños y jóvenes más que alumnos pasivos y receptores del conocimiento sean sujetos, activos, colaborativos y creativos con el propio aprendizaje.

        Aparte de una Reforma Educativa, necesitamos una Reforma del Aprendizaje. En el pasado la escuela era el lugar privilegiado para el conocimiento, hoy en día el conocimiento fluye dentro y especialmente fuera de la escuela, es por ello que necesitamos que en el salón de clases “suceda” el aprendizaje. En los años venideros la capacidad de aprender y desaprender serán las habilidades más necesarias para una vida plena. Necesitamos una revolución del aprendizaje que incluya habilidades digitales y sociales, competencias éticas y sobre todo con la ayuda de las neurociencias, la aplicación de nuevos paradigmas del aprendizaje en todas las aulas de nuestro sistema educativo, esto nos permitirá ser en el corto plazo una potencia educativa.




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