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POR ANA MARÍA PÉREZ

     El término “depresión” se ha convertido en uno de los temas más controversiales del siglo XXI. A pesar de ser una enfermedad que data muchos años atrás, hemos presenciado cómo...

     El término “depresión” se ha convertido en uno de los temas más controversiales del siglo XXI. A pesar de ser una enfermedad que data muchos años atrás, hemos presenciado cómo ésta se ha vuelto predominante. Tal ha sido su impacto que hay quienes la denominan como la pandemia del siglo.

     De acuerdo a cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión afecta a más de 300 millones de personas alrededor del mundo. Esta enfermedad manifiesta varios síntomas tanto físicos, como emocionales. Entre ellos, son comunes la fatiga, pérdida de interés y/o de apetito, así como cambios de humor repentinos.

    Existen diferentes tipos de depresión, las cuales oscilan desde algo que puede ser pasajero como lo es el duelo; hasta enfermedades crónicas, que únicamente pueden enfrentarse apropiadamente con un tratamiento específico.  La depresión puede generarse desde una fuerte experiencia que causa trastorno de estrés postraumático, como lo son los abusos físicos o sexuales, hasta por herencia genética o desbalances hormonales.

    ¿Por qué se ha vuelto cada vez más común? En una sociedad como la que vivimos, los cambios constantes en nuestro entorno, el excesivo flujo de información, así como el nivel de exposición que tenemos con las redes sociales; todos estos factores pueden generar que una persona se sienta abrumada,  ansiosa o atosigada.  En nuestro país se ha reportado un incremento del 4,2% en los casos de depresión en diez años. Se estima que para el 2020 ésta sea la segunda enfermedad más frecuente en el mundo.

    Sin embargo, no todo son malas noticias, la depresión es completamente tratable y prevenible.  Tratar de retomar las actividades que se disfrutaban antes, ha demostrado ser sumamente efectivo para las personas depresivas. De igual forma llevar un ritmo de vida activo y saludable, ya que los buenos hábitos conducen a que uno se sienta mejor. El diálogo es clave. Las personas que viven con depresión suelen agregar ‘piedritas al saco’ al tratar de llevar la carga de la enfermedad por sí solos, llevándolos a sentirse excesivamente abrumados.

    Es crucial que hablemos de este tema sin miedo a ser juzgados, ya que la depresión es un mal que le puede afectar a cualquiera. No es motivo de vergüenza. Infórmate más sobre ella, y si alguien que conoces pasa por un trastorno depresivo busca ayuda.

Para más información sobre la depresión y/o datos sobre centros de ayuda visita:
http://www.paho.org/mex/index.php?option=com_content&view=article&id=1246:dia-mundial-de-la-salud-2017&Itemid=597
http://www.ayudaparadepresion.org.mx/




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