probusiness

POR Oscar Herrera

¿Qué hacer ante la incapacidad para trabajar?

Es un término poco abordado en nuestra cotidianeidad, pero de gran importancia en el ámbito de las finanzas personales y de la protección de nuestra persona, familia y patrimonio. La muerte económica se genera cuando una persona pierde su capacidad de salir a trabajar y a producir un ingreso económico para sostener su nivel y calidad de vida.

Podemos pensar en alguien que cae en una situación de invalidez, por algún accidente o enfermedad, o en alguna persona que pierde parte de su salud, o alguna habilidad mental o física, que le es indispensable para continuar ejerciendo su modo de vida. Por ejemplo, un cirujano que pierde sus manos, un cantante que pierde la voz, tal vez un contador o abogado que pierda la vista y el oído, o un médico que pierde la memoria, entre muchos otros casos.

 Algo muy importante de la muerte económica, es que usualmente no sucede por una decisión nuestra, sino que se trata de un imprevisto, de una casualidad que destruye nuestra capacidad de generar ingresos económicos y que por tanto nos deja en el desamparo. Desde luego, también puede acabar con el patrimonio que se ha construido a largo de los años, de ser el caso. Se trata de una verdadera catástrofe para quien le sucede.

 Otro punto fundamental, es que si bien no podemos evitarla -pues no está en nuestras manos eliminar todos los riesgos de la vida- sí tenemos toda la posibilidad de prevenir sus daños, de protegernos ante lo que pueda sucedernos. Este tema parte de entender que nuestro principal activo no es nuestra casa ni nuestro negocio, ni mucho menos algún ahorro o automóvil que podamos poseer, sino nuestra salud, nuestra capacidad de salir a producir ingresos económicos todos los días. Cada quién es su propia gallina que pone huevos de oro, es decir, que se levanta y sale a producir lo necesario para poder adquirir bienes y satisfactores de vida.

 Le comentaba al inicio de estas líneas, que la muerte económica es un tema que aún está muy poco posicionado en nuestra cultura de previsión y cuidado de las finanzas personales. Somos una sociedad a la que no nos gusta pensar a largo plazo y mucho menos invertir en él. Somos amantes del consumo de corto plazo.

En el mercado, existen herramientas financieras que nos permiten protegernos ante un escenario de muerte económica, tales como los seguros de invalidez total y permanente, o los de pérdida de ingresos por invalidez total y temporal, entre algunos otros. Son opciones viables para proteger nuestra capacidad de trabajar y por ende nuestro patrimonio.

 Y fíjese el alcance de esto que le comento, pues usualmente escuchamos que un seguro de vida permite que nuestra familia pueda continuar con el proyecto de vida después de que nosotros ya no estemos, pero ¿qué pasa si sí estamos pero ya no podemos aportar económicamente a ese proyecto de vida? Pareciera un escenario aún más frustrante, ¿no le parece?

Y otra vez lo que le escribía: no es algo que planeemos, pues obviamente nadie queremos estar así, pero, los imprevistos destructivos existen, y tienen alta capacidad de erosionar nuestra riqueza, sobre todo si ésta es pequeña.

Y bueno, por eso son imprevistos, porque no los imaginamos, no los esperamos, no los deseamos, y principalmente porque no los podemos anticipar. Sin embrago, sí sabemos que pueden suceder, y como tal tenemos la capacidad de tomar decisiones y prepararnos, somos dueños de la posibilidad de prevenirlos.

 Si usted es una persona previsora y gusta de cuidar sus finanzas, es recomendable que cuente con una herramienta de protección para este tipo de riesgos en su portafolio personal. Hay múltiples opciones disponibles, y por eso le recomiendo lo mismo de siempre: acérquese y asesórese con un profesional, con alguien conocedor de las finanzas y de la previsión. Recuerde que acceder a una asesoría experta, solo le cuesta un poco de su tiempo.

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.




NOTAS RELACIONADAS