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POR Alejandra Chavez Esparza

Cuántas veces has escuchado la frase “el cielo es el límite”?

¿Cuántas veces has escuchado la frase “el cielo es el límite”? Bueno, para Stephen Hawking el cielo no fue el límite, ni los planetas ni la estrella que componen nuestro sistema solar, ni nuestra galaxia, ni la galaxia vecina, siquiera. El límite en su vida personal y profesional era algo imaginario, algo que podía superarse, a pesar de su considerable situación de salud que lo acompañó a lo largo de su existencia.

Desde el catorce de marzo, Internet, al igual que todas las redes sociales, se saturó de información relativa a la muerte y al trabajo de uno de los físicos y cosmólogos más importantes del siglo pasado, cuya importancia es comparable con la de personajes tales como Isaac Newton y Albert Einstein.

Nacido en Oxford, Inglaterra (8 de enero de 1942) y fallecido a la edad de setenta y seis años, sufrió de esclerosis lateral amiotrófica (ELA)* desde que era un joven estudiante. ELA, por sus siglas en español, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las células nerviosas del cerebro y la médula espinal, por lo que degenera las neuronas motoras, causando su muerte de forma progresiva y produciendo como consecuencia directa la incapacidad del cerebro para controlar los músculos.

No obstante, a pesar de su delicado estado de salud, Hawking logró grandes aportaciones a la historia de la humanidad, entre las que destacan:

  1. Confirmación del Big Bang (década de 1940): su trabajo de investigación sobre agujeros negros sentó las bases para probar la idea de que, al principio de todo, hubo una Gran Explosión, la cual fue llamada como el mismo nombre de la teoría lo indica.

En colaboración con el matemático británico Roger Penrose, Hawking descubrió que los agujeros negros eran como el Big Bang, pero en sentido contrario.

  1. Agujeros negros (década de 1970): durante toda su vida profesional se dedicó a investigarlos, aun cuando las teorías existían desde antes que él. Un agujero negro se define como una región del espacio cuya cantidad de masa concentrada es tan grande que es imposible que algún objeto cercano escape de su atracción gravitacional.
  2. Teoría de la radiación (1976): establece que los agujeros negros tienen la capacidad de emitir energía, perder materia e incluso pueden desaparecer.

Ahora bien, ¿por qué Stephen Hawking puede ser considerado como un emprendedor, si fue un científico investigador?

Un emprendedor* se define como la persona que identifica oportunidades, organiza sus recursos e inicia un proyecto por iniciativa propia, como es su caso, también.

Existen diversos tipos de emprendimiento, pues un proyecto -aunque generalmente se relaciona mentalmente con proyectos de negocios- sigue requiriendo de los elementos y motivación que constituyen a una persona emprendedora, sin importar el área en la que esté enfocado.

Emprender no sólo es un concepto ni es exclusivo de los profesionistas relativos a las áreas de negocios, sino que es una actitud hacia la vida y al trabajo, en conjunto con las aptitudes de la persona, para así comenzar nuevos retos y proyectos, ir más allá de donde nadie ha llegado, simplemente porque su visión alcanza para más, porque su mente piensa “fuera de la caja”, como suelen decir.

Por ello, la innovación y el riesgo* son elementos inherentes al emprendimiento, junto con:

  • La proactividad.
  • El progreso.
  • La preparación permanente.
  • Tener decisión y tenacidad.
  • Ser entusiasta y optimista.
  • Cultivar y favorecer la creatividad.
  • Ser resiliente y tener la capacidad de recuperación frente al fracaso.
  • El dinamismo.
  • Creer en ti.
  • Ser perseverante.
  • Ser flexible.
  • Tener independencia.

Stephen Hawking no sólo nos dejó su trabajo sobre física y cosmología, sino que nos dejó una enseñanza que va más allá de todo: nos demostró que la actitud ante la vida lo es todo, aún si estás confinado a una silla de ruedas durante toda tu vida; que aun perdiendo la capacidad del habla, siempre tuvo mucho qué decir, qué enseñar y qué aprender; que la vida vale la pena porque es vida, y, mientras haya vida y decisión, optimismo y resiliencia, el cielo no es el límite, sino que el límite te lo impones tú.




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