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POR Oscar Herrera

Muy interesante la óptica que plantea la agencia calificadora Moody´s, sobre los retos en materia de finanzas públicas para quien se saque el tigre y tenga que gobernar el país de 2018 a 2024. El director gerente para las Américas, Mauro Leos, comentó que el principal desafío es el tema del endeudamiento

El representante de la agencia apuntó que, en nuestro país, el indicador de deuda como porcentaje del PIB ha logrado estabilizarse y comenzar a descender, lo cual ven con buenos ojos en el ámbito internacional.

No obstante, en opinión de su escribidor, el tema debe revisarse en perspectiva y valorar su evolución, la cual para nada ha sido positiva ni inteligente durante el actual sexenio.

Resulta que, al concluir su gobierno, la administración del presidente Calderón entregó la deuda pública con un saldo de 37.2% del PIB, a la par de un crecimiento económico de 3.6% (de lo mejorcito en los últimos años, pero sin ser nada relevante).

Y entonces comenzó la borrachera financiera del actual sexenio, con el cantinero Luis Videgaray al frente de la chequera y firmando sin recato, lo que llevó la deuda pública a un 48.7% del PIB en solo cuatro años.

De entrada, esto no tendría nada de cuestionable, si a cambio nos estuvieran entregando un país boyante y con buena perspectiva de crecimiento económico, mejor encarrilado que seis años atrás pues. Pero resulta que no, pues el crecimiento económico apenas registró 2% al cierre de 2017; vaya, apenas el 55.5% de lo que se creció en el último año del presidente Calderón.

¿Y entonces, para qué se utilizó todo ese endeudamiento, cómo explicar que hayan incrementado la deuda en 11.5 puntos del PIB y reducido el crecimiento a la mitad?

Es cierto que existen factores globales que no están en sus manos y que afectan los resultados, pero también es cierto que existen herramientas y estrategias para sortearlos, y que finalmente eso es parte de su trabajo. Con estos resultados, en cualquier empresa ya los hubieran corrido, a lo menos por ineficientes, a lo menos.

En este contexto, Moody´s habla de buena perspectiva porque a la salida de Videgaray de la SHCP, el manejo comenzó a ser eficiente de nueva cuenta, y el alza de LAS FINANZAS Y LA MAGIA DE LOS CANDIDATOS endeudamiento se detuvo y empezó a descender. Así, al cierre de 2017, la deuda se redujo de 48.7 % a 46.2 % como proporción del PIB.

Desde luego que esta reducción no es para echar las campanas al vuelo. Me refiero a que, si bien es positivo que se haya detenido la borrachera financiera que instrumentó Videgaray, debemos ser conscientes de que el daño ya está hecho, y que será muy tardado y complicado -si es que acaso se puede lograr- regresar a los niveles de endeudamiento de antaño. El dinero ya fue pedido y ya fue gastado. En finanzas no aplica eso de borrón y cuenta nueva, pues siempre que te equivocas, hay que cargar con el costal lleno de piedras por varios años.

El tema no es menor, pues cualquier propuesta con la que los candidatos presidenciales nos intenten endulzar el oído en estos meses, tenemos la obligación, como ciudadanos, de exigirles que nos digan cómo la van a llevar a cabo sin afectar negativamente la situación financiera del país.

 Vaya, toda propuesta innovadora, sobre todo las que impliquen un beneficio generalizado, solo se pueden financiar de tres maneras: aumentando impuestos, solicitando más deuda, o quitándole dinero a un programa que ya esté vigente. Nos guste o no, es la única forma. Quién sea que ande en campaña y ofrezca algo distinto, solo está prometiendo fantasías.

Claro que, si se logra rescatar dinero que hoy se va a la corrupción, sí tendríamos una bolsa extra disponible, pero tampoco es infinita. Hay que ver cuánto se logra juntar, luego revisar para qué nos alcanza y utilizarla, pero no podemos gastárnosla cien veces con presupuestos construidos en la mente, menos ahorita que todavía no se cuenta con ese dinero.

Así que ya sabemos, si nos engañan, es porque nosotros lo permitimos.

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.




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