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POR Alejandra Chavez Esparza

¿Cuántas veces hemos escuchado expresiones como: es que Jorge es muy trabajador porque llega antes y se va después que todos;

¨Carla es tan responsable que ni siquiera se toma completos sus treinta minutos de descanso porque tiene mucho trabajo¨; ellos son unos excelentes padres porque trabajan todo el día y sus hijos tienen mejores cosas de las que ellos tuvieron cuando eran pequeños?

¿Esas personas realmente son excelentes trabajadores porque anteponen su vida personal, sus necesidades fisiológicas y su salud física y mental, dándole prioridad vital al trabajo? ¿Tienen demasiado trabajo porque ellos no se organizan o porque la empresa no tiene sus objetivos planeados de forma adecuada? ¿Por qué los reclutadores suelen decretar que ¨trabajar bajo presión¨ es una aptitud necesaria para obtener un empleo?

Al menos en México, sacrificar la vida personal por la vida profesional es señal de que se es un gran profesionista, de que se es una gran persona, porque trabaja todo el día para darles más cosas y una mejor vida a sus seres queridos y porque está comprometido con la filosofía de la organización.

Estudios recientes publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelaron que los mexicanos son las personas con mayores índices de estrés laboral (75%)*, por lo que nuestro país se encuentra por encima de China (73%) y Estados Unidos (59%), siendo un dato sumamente alarmante debido a que no sólo igualamos en índices de estrés laboral a dos de las mayores economías del mundo, sino que las hemos superado, y no es precisamente un logro que podamos celebrar.

Pero, ¿qué es el estrés laboral? Se refiere a la manera en que se afecta negativamente la salud psicológica y física de los trabajadores, repercutiendo directamente sobre la eficacia de las entidades para las que laboran.

Entonces, si afecta a la productividad de las empresas, ¿por qué a las empresas no siempre les importan sus colaboradores? ¿Por qué no optimizan procesos, invierten más en tecnología, contratan más personal y capacitan mejor a sus actuales empleados, para así lograr mejores resultados? Simplemente porque no es la cultura de la gran mayoría de las empresas mexicanas, sin importar su giro ni su tamaño. Suele haber más problemas que soluciones, y encontrar la solución debería ser una prioridad real, en lugar de recortar presupuestos en otras áreas. Claro, existen sus excepciones, organizaciones que son pioneras y que están aportando grandes soluciones a esta problemática, pero aún nos queda un largo camino por recorrer.

Ahora bien, toda problemática o queja debe tener su contraparte, es decir, una solución tangible. Es evidente que cambiar la cultura laboral de todo un país es complicado, pero no imposible.

Por ello, te recomiendo lo siguiente:

  • Si estás pensando seriamente en renunciar a tu trabajo (o estás esperando a que te despidan, lo que suceda primero), podrías emprender en tus tiempos libres, enfocándote en los tipos de negocios que requieran mínima inversión y que demanden, como máximo, entre tres y cuatro horas diarias de atención.
  • Disminuye tus gastos y deudas innecesarias, debido al estrés que te generan. Pregúntate: ¿realmente necesitas comprar esto o aquello? ¿Pasaría algo malo si no lo obtienes? La respuesta será evidente.
  • Observa con atención e idea soluciones para optimizar procesos en tu día a día, ya sea en cuestiones personales o profesionales.

Procura buscar la solución más simple y eficaz.

  • Ordena tu espacio personal, ya sea en la casa o en la oficina. El orden y la limpieza te harán sentir mejor y encontrar lo que buscas rápidamente.

Independientemente de si eres una persona indecisa o no, los principios de la metodología 5S* (clasificar, simplificar, limpieza sistemática, estandarizar y mantener) te serán de gran ayuda.

  • Medita cinco minutos al día, y no hablo de sentarte en la posición de loto sobre un lindo tapete de yoga. No, meditar no sólo es sobre conectarte con tu interior, sino poner atención a tu presente y regular tu respiración, aunado a los pensamientos positivos y afirmativos que acompañan estos momentos.

Puedes hacerlo incluso desde tu silla de la oficina, mientras esperas en el tráfico o cuando alguna situación te cause estrés. Realízalo cuantas veces sea necesario, concentrándote en la importancia de respirar adecuadamente todo el día.

  • Ten a la mano frases que te inspiren o te recuerden momentos agradables, así como imágenes con paisajes relajantes o fotografías de tus seres queridos, pero con moderación y discreción, sobre todo en el trabajo.
  • Escucha música siempre que tengas la oportunidad, música agradable y que te ponga de buen humor.

Canta, pues te ayudará a relajarte, a ejercitar tus músculos y a sentirte feliz.

  • Come saludable, no te saltees comidas -sin pretextos- y ejercítate constantemente.
  • Pasa tiempo de calidad con tus seres queridos.
  • Ríete al menos diez minutos al día.
  • Intenta hablar con alguien de confianza sobre cómo te sientes y procura escribir en alguna libreta. Te ayudará a expresar mejor tus ideas y sentimientos.

Es fácil leer todas estas estupendas recomendaciones y pensar que será posible realizarlas casi todas, pero lo cierto es que lo primero que debe cambiar es la perspectiva de las cosas. El trabajo es importante, por supuesto, porque es tu sostén económico, pero también recuerda que ¨no se vive para trabajar¨, y que tu integridad física y emocional es lo más importante, porque trabajo siempre habrá, pero no siempre tendrás salud y vida para cumplir todos tus sueños.




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