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POR PRO Magazine Chihuahua

Los cambios en el orden social, cultural, político, tecnológico y moral nos han hecho replantearnos los paradigmas existentes en todos los ámbitos de nuestra vida.

La ordenación del trabajo ha creado la necesidad de adaptarnos a mayor velocidad a ambientes inusuales, en demografía, modelos mentales y estilos de vida distintos. Los equipos de trabajo multicultural y multigeneracional se han hecho más presentes y, diría yo, hasta necesarios en las organizaciones.

Estamos modificando nuestro estilo de trabajo para poder adaptarlo a las demandas del mercado y de la competencia. Esto implica un cambio de paradigma, de las reglas y procedimientos aceptados. Las mejores prácticas deben ponerse bajo escrutinio, como la que tenemos de contratar basados en alguien ´que encaje en la cultura´. Desde mi perspectiva, aún debemos aclarar a qué cultura nos referimos si tomamos en cuenta la diversidad en la que estamos inmersos.

LA ACEPTACIÓN DE MODELOS MENTALES DISTINTOS COMO UNA VENTAJA COMPETITIVA

 

¿QUÉ ES LA CULTURA ORGANIZACIONAL? Pensando en una definición generalista: es el conjunto de creencias, hábitos, normas y prácticas que comparten miembros de una organización. Si dejamos esta forma de describir la cultura veremos lo difícil que sería hoy en día crear una Visión Compartida en una empresa. ¿Cómo lograríamos compartir algo hoy en día que proviene de la diversidad? Aunque sé que puede sonar reduccionista, yo diría, basándose primero en el respeto de esas diferencias. Buscando más en qué nos parecemos, no en qué somos diferentes. Vamos a coincidir en algo, vamos a reconocer valores universales entre todos: respeto, compromiso, servicio, entre otros. Por otro lado, tomando en cuenta la importancia de la diversidad de talentos, ¿qué tipo de talento se requiere en la organización? La respuesta no puede circunscribirse a aquellos que hemos valorado a lo largo del tiempo y que caben en nuestra ´caja delimitada´. La respuesta debe acercarse al talento que complemente los talentos existentes y que aporte una visión más amplia en la organización. Esto es romper el paradigma de contratar basados en alguien que ´encaje´. Pero hay un tema por discutir, ¿a qué le tenemos miedo? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo contratar a alguien con formas de ser y de pensar diferentes a las que hemos establecidos como ´correctas´? Creo yo, que a nuestra incapacidad para tratar y aceptar tal diferencia. Tiene sentido desde una perspectiva psicológica, digamos que cuesta más trabajo –nos consume mayor energía, pensar en la aceptación fuera de lo que ya hemos establecido como común/familiar. Así que, más allá del bien y del mal, está la incapacidad ´natural´ para reflexionar, analizar y actuar basados en la riqueza que proviene de modelos mentales distintos; sin embargo, debemos buscar la manera de pensar en la recompensa que representa aceptar diferencias y comenzar a verlas como ventajas competitivas.

Las formas de trabajo en las organizaciones seguirán evolucionando, algunas tendrán la capacidad de responder más rápido que otras a este entorno voraz, de competencia infinita y poca lealtad de los consumidores. Algunas no tendrán tanto miedo de romper con sus propios paradigmas y darán la bienvenida a nuevas formas de trabajo basados en la diversidad de pensamiento.

LA DEFINICIÓN DE CULTURA DEBERÁ CAMBIAR TAMBIÉN:

Es el conjunto de creencias, normas y prácticas que se han estipulado como aceptables dentro de la organización y que provienen de la diversidad de formas de ser y de pensar. En la medida en que los gerentes y directivos asuman esto más como una realidad que como una amenaza, estarán permitiendo y fomentando el crecimiento sostenido de la organización.




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