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POR Luis Esquivel

Coqueteando con López Obrador

 

A esta altura de la contienda presidencial del 2018, faltando más de un año para la elección, pareciera que el nombre de quien será el próximo presidente de México está decido: Andrés Manuel López Obrador. Así lo indican las mediciones disponibles… ¡y no es sorpresa! pues de todos los que aspiran, el poco presidenciable ´peje´ es el único que tiene su nombre ya escrito en la boleta, además –claro- de llevar más de 12 años en campaña y ser la única figura pública en México en haber recorrido el país en varias ocasiones.

      Entonces, tampoco es sorpresa que teniendo la presidencia en la bolsa, ese ´peligro para México´ sea el candidato con el que la clase política quiera coquetear. Desde los perredistas que prematuramente han expedido un acta de defunción a su partido y los petistas que buscan encascarse en la estructura del gobierno federal, hasta algún panista confundido por la intensa lucha interna de sus precandidatos o un incauto priista que vea en ese coqueteo la posibilidad de una candidatura enmarcada en el tren del ganador.

      Cada vez se hace más frecuente escuchar a políticos de todos los colores revalorando la plataforma de López Obrador. Que siempre no es un peligro, que –viendo el costo político que tuvo el gasolinazo para el presidente- siempre sí tiene razón en su postura energética, que será el único que no se agache ante el poder de Donald Trump al otro lado de la frontera, que es el único que pondrá orden económico y social al país, y [haciéndose los] convencidos de la retórica de la honestidad, coquetean con MORENA subiéndose al tren que ondea banderas como la lucha anti corrupción; pero eso sí, sin dejar sus puestos en los gobiernos estatales, sus curules o sus escaños.

      Pero al igual que en 2006 y en 2012, el coqueteo con el eterno candidato resulta una mala apuesta, pues como en las dos elecciones anteriores la inminente presidencia de AMLO es solo una especulación, una ilusión creada por encuestas que solo lo miden a él cuya campaña ha durado más de una década y que con toda seguridad darán resultados diferentes una vez que aparezcan los candidatos del PRI, PAN, PRD e independientes. Se equivocan entonces quienes desde otros partidos le apuestan a AMLO, pues creyendo haberse subido a la campaña ganadora, también se inscribieron en el conflicto post-electoral, lo que les restará simpatías en lugar de sumárselas como es hasta ahora su intención.

 

 




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