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POR PRO Magazine Chihuahua

Una receta para el desastre

Por: Mike Michalowicz 

El otro día di un discurso en el que compartí la fórmula que los agricultores usan para cultivar calabazas de media tonelada y cómo los emprendedores pueden basarse en ésta para hacer que sus negocios crezcan de manera importante. Sé que suena loco, pero realmente funciona. Seguí este proceso y fundé dos negocios multimillonarios, verdaderos “gigantes” de la industria de nichos. Compartí estas historias, y otras, en mi libro “The Pumpkin Plan”. Después de la conferencia, durante mi vuelo de regreso a casa, pensé en fórmulas y cómo todos estamos buscando estrategias comprobadas y fáciles de seguir que nos lleven al éxito. Queremos seguir una receta y terminar con algo similar a la imagen que se presenta en la caja. (¿Puedes notar que no soy el cocinero de la familia?). Pero, ¿y si existe un proceso infalible para que tu negocio fracase? ¿Que, en lugar de una receta para el éxito, sea una para la ruina?

Pensé en todos los empresarios que conozco, consideré todas las empresas en las que he trabajado o en las que he sido mentor, y propuse una fórmula para fracasar en los negocios:

1.- Convertir tu hobby en un negocio
Haces una salsa de espagueti buenísima y tus amigos piensan que debes embotellarla y venderla. ¡Error! Lanzar y hacer crecer un negocio requiere pasión, algo que te saque de la cama por las mañanas porque no puedes esperar para trabajar en ello; algo que puedas hacer todo el día, y que te encante, aun cuando estés tan cansado que no puedas ni siquiera atar tus zapatos. Eso no es un hobby. Un pasatiempo es algo que libera energía; una pasión es algo que la crea.


2.- Hacerte rico rápido
Ves una tendencia, como el diseño web lo fue hace diez años, y decides incursionar en ésta porque parece una buena manera de hacer dinero rápido. O inviertes en un programa o entrenador porque promete que harás millones en tan sólo unos meses. No va a pasar. Las ideas “get rich quick” raramente son ciertas y nunca son sostenibles. Personas se enriquecerán — aquellas cuya pasión sea esa tendencia—. El resto, perderá.

3.- Si las cosas van mal, trabajar más

Estás ahogándote en números rojos, por lo que decides que es mejor averiguar cómo exprimir una hora extra al día para hacer más cosas. Cuando eso falla, empiezas a estudiar seriamente la idea de la clonación, para que puedas avanzar el doble. Alto ahí. La mayoría de los empresarios fracasan porque tratan de trabajar más duro, cuando deberían hacerlo de manera más inteligente. Los trabajadores que fracasan son, casi siempre  empresarios agotados. Los emprendedores exitosos tienen fórmulas y sistemas sostenibles que además de permitirles hacer más en menos tiempo, les sirven como infraestructura para que negocio prospere.

4.- Alimentar a los débiles
Tienes algunos clientes “problemáticos” que toman mucho de tu tiempo y energía, y te compensan con pagos retrasados. Has pensado que debes trabajar más de cerca con ellos para crear una mejor relación. No. Dedicar energía para reparar las relaciones “débiles” o desafiantes te priva de dar atención a tus buenos clientes; esto terminará con todos los involucrados infelices porque, afrontémoslo, esos clientes malhumorados nunca estarán contentos contigo. Mi primer negocio realmente despegó cuando dejé ir a mis clientes débiles y nutrí los fuertes.

5.- Medir los ingresos de la línea superior
Miras tu balance y si la línea superior se ve bien, piensas que te va bien. Estás pensando en el dinero que entra a tu empresa. Incorrecto. El ingreso bruto no significa nada si, al final del día, no tienes efectivo operativo. Necesitas pensar en el dinero que queda. Piensa en esta analogía: los emprendedores fallidos miden un día exitoso de pesca por cuántos peces capturaron; los exitosos lo miden por cuántos pescados se cocinan. Claro, hay otras maneras de fracasar en los negocios, pero esta fórmula es infalible. Síguelo a la carta y tu negocio estará arruinado.

6.- Enfocarte en tu cartera
Siempre estás pensando en dinero, cuánto puedes ganar con un cliente o cuántos pueden referirte con otros. Error. Cada vez que veo a un empresario con una mentalidad enfocada simplemente en el dinero que puede hacer, sé que voy a encontrarme con formas en las que está afectando a su compañía. Tu principal objetivo debe ser ayudar al cliente en todo lo posible. ¿Estaba pensando Steve Jobs en dinero cuando desarrolló su última ronda de productos, mismos que se han vuelto indispensables para nosotros? Probablemente no. Yo diría que estaba pensando, ¿cómo podría hacer un producto que tenga impacto en la sociedad antes de morir?




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