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POR Jesús Abbud Yepiz

Estamos viviendo tiempos electorales que, sin duda, más que nunca, serán decisivos y marcarán el rumbo de nuestra vida y la de nuestras familias para los próximos años.

La televisión, la radio, los periódicos, los medios de información por Internet, las revistas y las redes sociales nos inundan diariamente con noticias e información que va desde spots, memes, mesas de análisis, foros, y hasta innumerables críticas sobre los actores que participan en este proceso electoral. Tanta información, que la mayoría de las veces carece de sustento, o bien, es presentada a medias, genera que sea más complicado aterrizar nuestra decisión de voto. Es por ello que es fundamental enfriar un poco los ataques mediáticos de todos los candidatos y preguntarnos de manera concienzuda qué gobierno queremos y necesitamos para que nuestra vida y la de los más desprotegidos sea cada vez mejor en todos sus rubros básicos y esenciales: educación, salud, seguridad, medio ambiente, economía familiar, entre muchos otros. Por ello, de manera muy general, les presento ejemplos breves de reflexiones –entre cientos- que considero debemos de hacernos al momento de decidir a quién daremos nuestro voto de confianza para que tome las riendas de México:

 El gobierno, por su misma naturaleza de autoridad, tiende a ser tierra fértil para que se susciten actos de corrupción. Por ello, es importante tomar en cuenta que para combatir este terrible cáncer de nuestro país se requiere disminuir el aparato administrativo del gobierno, entre más robusto y controlador sea, será más propenso que ocurran actos ilegales. Necesitamos propuestas que involucren inversión tecnológica en trámites gubernamentales para reducir costos y que, por su misma naturaleza, permitan mitigar riesgos de corrupción. Además, el país requiere, desde un punto de vista administrativo, propuestas de modificaciones de leyes para que el sector público logre dar el brinco a la profesionalización que tanto requiere: funcionarios capacitados y profesionales. Requerimos escuchar y analizar propuestas para convertir a México en un país de instituciones sólidas, autónomas e independientes de quien ostente el poder público a nivel Federación y Estados. De nada sirve ser un país con muchas instituciones si estas están subordinadas y son manejadas de manera discrecional, a beneficio de unos cuantos.

En lo económico, son necesarias propuestas que involucren el mejorar la productividad del país, ya que será esta la única vía que nos dé certidumbre: apoyo a inversión extranjera, reformas laborales que apoyen la profesionalización y capacitación de los empleados, necesitamos más y mejores estímulos fiscales a empresas que inviertan en tecnología y profesionalización; urge un presupuesto público basado en resultados (federal, estatal y municipal) que, a través de inversión pública bien enfocada, abone al crecimiento de la economía. Por lo anterior, debemos restar puntos a las propuestas asistencialistas, en las que se busca otorgar recursos a los ciudadanos por el simple hecho de haber nacido en este territorio, ya que, a pesar de que tienden a impulsar la economía por el hecho de darle a las personas disponibilidad de efectivo para consumir bienes y servicios en el país, socava la productividad y crea una cultura aún más asistencialista y dependiente del gobierno de la que vivimos hoy en día.

 Las propuestas de bajar los impuestos para que la economía familiar mejore son muy plausibles, pero inmediatamente hay que cuestionar: ¿cuál será la fuente de financiamiento que cubrirá el vacío que dejará esa disminución en la proyección de la recaudación de ingresos tributarios? ¿Qué gastos serán ajustados para no generar un déficit presupuestal que ocasione endeudar al país? Si la respuesta es que todo alcanzará una vez que se acaben los corruptos en el gobierno, inmediatamente debemos preguntar: ¿Cómo se combatirá la corrupción y la fuga de capitales a las arcas de partidos polí- ticos y a las cuentas de funcionarios corruptos y sus familias, si tenemos un sistema tan viejo y robusto, que se integra por 3 poderes y la federación a su vez, se integra por 32 entidades federativas que de la misma manera cada una de ellas, cuenta con un poder ejecutivo, legislativo y judicial? ¿Qué modificaciones a las leyes se harán para que el combate a la corrupción sea efectivo y deje de ser simulado? ¿Se limitará por Ley el flujo de efectivo? Y por lo anterior, ¿se invertirá en infraestructura para que todo el comercio del país acepte pagos electrónicos y esto permita impedir que la corrupción se ampare en el uso de billetes y monedas?

Los aspirantes a la presidencia de México se han limitado a vociferar que los impuestos bajarán, que seremos un país más seguro, que existirá un estado de derecho, que no habrá más corrupción, que viviremos mejor, pero lamentablemente no terminan por explicar, con números y datos duros, cómo se harán las cosas. La calidad de la contienda que estamos viviendo va directamente relacionada con la calidad de electorado que somos.

Más pendientes de los dimes y diretes que de las soluciones que se ponen en la mesa para hacer de México un mejor lugar para vivir.

La verdad desde mi ignorancia.




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