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POR Margarita Meraz

La idea que la hizo millonaria

Las mujeres incursionan cada vez más en el mundo de los negocios, rompiendo paradigmas y barreras con las que se han enfrentado las mujeres en el ámbito empresarial, hoy son muchas las que destacan por su éxito.

      Un ejemplo es la vida y el negocio de Sara Blakely que, a sus 41 años, se colocó en el listado de Forbes de multimillonarios. Actualmente tiene 45 años, su empresa lleva el nombre de Spanx, y ella se posiciona en el número 90 de la lista de Forbes con mil millones de dólares.

       Su historia es inspiradora, nació en Florida en 1971, asistió a la Universidad Estatal de Florida donde obtuvo su diploma en la carrera de comunicaciones. Después de la universidad quiso ingresar a la escuela de derecho ya que de muy joven quería ser abogada, pero no logró entrar a la escuela en la que quería estudiar. Antes de cumplir los 30 años trabajaba en Disney World; meses después trabajó como vendedora de máquinas de fax de puerta en puerta. Aunque el empleo no le entusiasmaba ahí aprendió lo que debía saber para convertirse en una gran vendedora. A sus 29 años decidió invertir todos sus ahorros, 5 mil dólares, en inventar un prototipo de una faja moldeadora para que no solo no se marcara en la ropa, sino que fuera lo suficientemente cómoda para usar diariamente.

         Su inspiración surgió en su rutina diaria, al usar uniformes de sus diferentes trabajos y que no le ayudaran en su figura. Un día le cortó las piernas a unas pantimedias, ya que se había dado cuenta que el material era resistente, delgado y no tenía costuras visibles. Así fue como nació la idea de Spanx, una faja que no fuera gruesa como las demás propuestas por el mercado. Cuando Spanx apenas tenía unos meses, se le ocurrió a Sara la brillante idea que cambiaría el rumbo de su empresa, decidió hacerle llegar al estilista de Oprah Winfrey, Andre Walker, un paquete con las fajas. A Oprah, que llevaba tiempo luchando con su sobrepeso, le encantaron e invitó a Sara a su programa para presentar su producto al aire.

       Más tarde, celebridades como Gwyneth Paltrow, Jessica Alba y Kim Kardashian confesaban que no se atrevían a pisar la alfombra roja si no llevaban una faja Spanx. El negocio era imparable. En pocos meses, Spanx facturaba su primer millón de dólares. 

       Desde entonces el gran éxito de Spanx se ha dado gracias a la publicidad de boca en boca. Blakely nunca tuvo inversionistas externos, y hoy por hoy, su firma carece de deuda alguna. La marca está presente en más de 37 países con más de 11,500 puntos de venta y ya comenzó con una línea especial para varones.

10 consejos presentados por Sara que jamás escucharas en la escuela de negocios:

El consejo más importante de Sara:

Believe in your idea, trust your instincts, and don’t be afraid to fail. It took me two years from the time I had the idea for Spanx until the time I had a product in hand ready to sell into stores. I must have heard the word NO a thousand times. If you believe in your idea 100% ¡don’t let anyone stop you! Not being afraid to fail is a key part of the success of Spanx.

  1. Fracasa en grande: todos los días su padre les preguntaba a sus hijos “¿en qué fracasaron hoy?” y si no había fracasos se decepcionaría. El fracaso significaba que habías dejado de intentar.
  2. Visualízalo: visualiza tu objetivo de formas específicas.
  3. No compartas muy rápido tu idea con el mundo: Sara duró un año creando el prototipo y no compartió su idea hasta estar 100% segura.
  4. No tomes un NO como respuesta. Muchos abogados y fabricantes le cerraron la puerta para patentar y fabricar su producto. Eran tres preguntas las que Sara tenía que responder en cada visita: 1) ¿Quién eres?, 2) ¿Con quién colaboras?, y 3) ¿Quién te respalda? A lo que ella respondía “Sara Blakely”, nadie quería arriesgarse a colaborar en su proyecto hasta que un día un fabricante le contó a sus hijas la idea de Sara y éstas lo convencieron de apoyarla.
  5. Contrata a personas que te agraden y en las que confíes: Sara contrató a unos buenos amigos para desarrollar el producto, aunque ellos no sabían nada acerca de los puestos que se les habían dado. Pero ella estaba segura que harían un buen trabajo y que podía confiar en ellos.
  6. No tienes que ir en orden: ve realizando cada proceso conforme vaya saliendo, Sara no tenía un orden establecido, pero sabía lo que debía hacer, simplemente no se preocupaba por el orden.
  7. Tú puedes resolverlo, tú tienes la capacidad de hacerlo: Sara no sabía absolutamente nada de ropa interior, patentes, fabricantes, o cómo desarrollar un nuevo producto, pero nada la detuvo.
  8. Puedes construir una compañía multimillonaria con cinco mil dólares: con cinco mil dólares se enfocó en diseñar el prototipo de su producto, aseguró a su fabricante, nombró su producto, protegió legalmente su producto, e hizo correr la voz a los compradores potenciales.
  9. No te preocupes por cosas hasta que sea el momento adecuado: Sara trabajó desde su departamento por mucho tiempo sin necesidad de preocuparse por invertir en un lugar. Y durante mucho, tiempo Sara fue la modelo de sus productos.
  10. Romper el molde es muy bueno: rompe paradigmas de cómo se hacen las cosas.



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