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POR Oscar Herrera

Cuando se posee un seguro de vida, ya sea solo de protección o de los que adicionalmente incluyen diversas variantes de ahorro e inversión, resulta fundamental que no se encuentren denominados en Pesos...

Cuando se posee un seguro de vida, ya sea solo de protección o de los que adicionalmente incluyen diversas variantes de ahorro e inversión, resulta fundamental que no se encuentren denominados en Pesos, pues la inflación y el cambio en el valor del dinero a través del tiempo, devalúan las coberturas y pueden incluso volver inútil, el esfuerzo que realizan los contratantes para lograr acumular un ahorro significativo de largo plazo. Vaya, si por ejemplo, usted tiene 35 años de edad y contrata un seguro de ahorro para su retiro, uno que le permita acumular un millón de pesos para cuando llegue a los 65 años, muy probablemente habrá desperdiciado fuertemente su dinero, pues al transcurrir los 30 años supuestos, será muy poco lo que pueda comprar con ese millón, pues el tiempo habrá consumido gran parte de su valor.

    Caso contrario si en el mismo ejemplo, el seguro se contrata por $50,000 dólares o 180,000 UDIS, cantidades prácticamente equivalentes al momento de escribir estas líneas. Si se optara por los dólares, usted los recibiría al tipo de cambio que se encuentre vigente dentro de 30 años, lo que en perspectiva histórica, le brindaría una ganancia cambiara muy interesante.

       De optarse por las UDIS, usted recibiría el millón en comento, pero acrecentado con toda la inflación que se acumulara en ese mismo periodo de 30 años, lo cual también generaría una ganancia altamente significativa. A raíz de este tipo de análisis, es común que las personas interesadas en fortalecer su patrimonio y sus finanzas con herramientas de seguros, busquen asesoría sobre cuál es la mejor alternativa para canalizar su dinero: las UDIS o los dólares. Objetivamente, el análisis tiene dos vertientes, pues si analizamos los números en perspectiva histórica de largo plazo, tenemos que de 1995 a la fecha, el rendimiento de las UDIS ha crecido un 80% más que el de los dólares, lo que definitivamente la colocaría como la mejor alternativa.

       No obstante, si nos centramos únicamente en los últimos cinco años, podemos apreciar que el rendimiento del dólar se ha incrementado en más de 35% que el de las UDIS, lo que habría hecho ganar bastante más dinero a quienes apostaron por la moneda estadounidense.

       Así, insisto que objetivamente, existen elementos a favor de las dos alternativas. En el plano subjetivo, sujeto siempre al gusto y perspectiva de cada quien, abundan elementos muy diversos para la decisión, desde las opiniones sobre la viabilidad política de ambos países y del mundo, hasta las leyendas urbanas, siempre simpáticas, sobre lo que supuestamente ha sucedido y sucede con una y otra alternativa.

      Más allá de ello, cuando de invertir dinero personal se trata, los axiomas -y la praxis– financieros sugieren evaluar dos factores: el perfil del inversionista y el horizonte de la inversión, es decir, quién es la persona y para qué planea utilizar ese dinero en el futuro. Toda inversión debe de ser un tarje a la medida de las personas y familias, y por lo tanto los seguros también. Desprendernos de nuestros recursos, sobre todo en instrumentos financieros de largo plazo, no es sencillo, pues amerita voluntad y pensamiento estratégico. Así, lo menos que debemos de buscar, es sentirnos cómodos con nuestras decisiones, satisfechos con los compromisos adquiridos.

      Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.




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