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Por: Javier Prieto  Un fuerte sentido de propósito en las organizaciones, inspira y motiva al grupo y reúne a la gente proveyendo dirección y rumbo; además de propiciar alineación. Estas son solo...

Por: Javier Prieto

 Un fuerte sentido de propósito en las organizaciones, inspira y motiva al grupo y reúne a la gente proveyendo dirección y rumbo; además de propiciar alineación. Estas son solo algunas de las razones que le dan importancia a la búsqueda de significados relevantes que muevan a la acción.

     El propósito puede ser descubierto en elementos propios de la historia de la organización, como son las aptitudes, los recuerdos, las emociones, las dificultades y los logros; además de elementos externos como los acontecimientos que los han marcado, las necesidades que cubren de otras personas, de la comunidad, de los que los necesitan; en los que los han ayudado o también en los que los han ignorado. 

     Infinidad de historias nos relatan cómo personas y organizaciones han descubierto ese propósito; algunos de manera casual y muchas otras, producto de una búsqueda permanente en los mensajes de la vida.

    Un ejemplo de esto sería lo que Nelson Mandela hizo en Sudáfrica y que motivó la realización de la película Invictus que refleja este tema. Mandela sabía de la separación racial y económica que vivía su país, por lo que se decidió a unir a la nación en un solo equipo. 

     Francois Pineear, capitán del equipo de Rugby de Sudáfrica relata cómo se sintieron motivados e inspirados por la acción transformadora de Mandela que los llevó a conquistar el título mundial de Rugby en 1995: “Lo más relevante de Mandela era su humildad y su trato; lo que te hacía sentir bien e importante. Sus acciones te hacían notar su presencia y su convicción por construir UNIDAD y ARMONIA; lo que nos llevó a crear el concepto de “Un equipo-Una Nación”. 

         ¿Qué haces en tu organización para crear unidad y armonía? Los ejes fundamentales para dar impulso a las organizaciones en armonía con lo que ocurre en el entorno, está formado por tres componentes:

Sentido de identidad: 

Representado por el DNA o cultura de la organización: valores.  Principios, hábitos, comportamientos, miedos, etc. los que se han ido interiorizando en los miembros del equipo, pero que nunca nos hemos atrevido a analizar y entender. 

        Para cambiar la dirección y rumbo de un equipo se necesita conocer tu sentido de identidad; es ir más allá de publicar valores y visiones en cuadros muy llamativos en todas las salas de juntas de la organizaciones; se trata de cambiar las creencias de la gente respecto sus líderes y respecto ellos mismos; se trata de generar confianza en base a la observación de actos de con¬gruencia de la gente: decir lo que piensan y luego hacer lo que dicen.

Sentido de propósito:

Caracterizado por el entendimiento profundo por todos los miembros del equipo del significado del porqué se hace lo que se hace; en el entendido de que seguramente todos saben lo que hacen, algunos saben el cómo se hace y muy pocos conocen los porqués de lo que hacen.

     Dice Simon Sinek en su tesis del “Circulo de Oro” (Golden Circle) que la gente sigue a los líderes y a las corporaciones, no por lo que hacen, sino por la razón por lo que lo hacen”; eso es el propósito; eso es estar conectados con la verdad que favorece a todos y no perjudica a nadie.

 Sentido de dirección: 

Indica hacia donde van, algunas recomendaciones para promover una dirección clara en las organizaciones serían: recorrer con el equipo el camino desde lo que hacen hasta lo que deberían estar haciendo y definir con el equipo una declaración inspiradora de lo que quisieran contribuirle a la sociedad.




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