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POR ANA MARÍA PÉREZ

Los teléfonos celulares (o smartphones) son parte fundamental del día a día de muchas personas. Más del 66% de la población mundial cuenta con al menos un teléfono móvil.

En 2017 se registraron más de 5 mil millones de usuarios y 7.8 mil millones de conexiones de SIM de acuerdo a un estudio de la GSMA, la asociación que agrupa a la industria mundial del teléfono móvil.

En México se registró un descenso de 0.2 puntos porcentuales del INEGI en hogares que cuentan con una computadora; mientras que el número de usuarios con smartphones en el país incrementó de 60.6 millones (2016) a 64.7 millones (2017). De estos, el 56% instalaron diferentes aplicaciones en sus teléfonos:

 

  • 92.1% mensajería instantánea
  • 79.8% acceso a redes sociales
  • 69.7% contenidos de audio y video
  • 16%  aplicaciones de la banca móvil

 

Los teléfonos inteligentes guardan toda la información y, por lo general, esa información es respaldada en la nube, en un banco de datos digital. Son una herramienta básica y esencial para llevar a cabo las tareas de cada día. En ellos tienes innumerables aparatos en la palma de tu mano: un asistente personal, un anotador, una calculadora, una computadora, una lámpara, una televisión, una cámara, un calendario, una agenda, y entre otras: ¡un teléfono!

Con tantas funciones al alcance de tu mano (porque ya ni están en el bolsillo) no es de sorprenderse que la gente pase entre 2.5 y 6 horas diarias mirando sus smartphones. Podrán parecer inofensivas esas dos horas y media, pero a largo plazo se convierten en años. Si alguien vive 80 años y utiliza un smartphone desde los 13 años, asumiendo que pasaba dos horas y media diarias en su teléfono ocurre lo siguiente:

67 años usando un smartphone x 8,640 horas por año = 578,880 horas de vida

2.5 horas por día x 365 días del año = 912.5 horas al año x 67 años = 61,136.5 horas

61,137.5 horas que equivalen a 7 años de vida viendo un teléfono

Los teléfonos inteligentes ofrecen pertenencia, información de primera mano e inmediata; permiten que se reciba constantemente contenido y que las personas estén en contacto con otras. Sin embargo, como toda herramienta, su uso depende del usuario. Puede unir y reforzar relaciones o permitir que la gente conozca el mundo sin salir de su casa, pero también tiende a alejarnos del aquí y el ahora.

Como siempre dicen, “todo en exceso es malo” y el smartphone definitivamente no es la excepción. La GSMA proyecta que para el 2025 el 77% de la población mundial contará con smartphones, un 20% superior al número que se manejó en 2017. Es deber de cada usuario hacer uso consciente y responsable de estos para sí, mantenerse interconectados, pero no dejar a un lado lo que ocurre IRL (in real life) por una realidad virtual.

 

 




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