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POR Luis Esquivel

2018 ESTÁ AQUÍ Y CON ÉL LA ELECCIÓN FEDERAL;

2018 ESTÁ AQUÍ Y CON ÉL LA ELECCIÓN FEDERAL; EL PRIMERO DE JULIO LOS MEXICANOS VOTAREMOS POR EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Y ADEMÁS RENOVAREMOS LA TOTALIDAD DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS Y EL SENADO.

 Es obvio que la atención de los medios y de la mayor parte de la población se centrará en la campaña presidencial, la batalla del PRI por mantener el poder, del PAN por recuperarlo y de MORENA / AMLO por conquistarlo por primera ocasión. Las opiniones se moverán entre la conveniencia de que el PRI siga gobernando aún con los escándalos de presunta corrupción de los compañeros de gabinete del ahora candidato, o si es mejor darle la oportunidad al PAN de Anaya a pesar de la inexperiencia que busca ocultar hablando inglés y francés en sus comerciales, o si conviene más darle la oportunidad a Andrés Manuel que puede sí ser un peligro para México después de todo con sus propuestas cada vez más lunáticas, o bien romper con la partidocracia y darle el poder a un independiente como Margarita o el Bronco que tienen más pasado partidista que sus contendientes por los partidos.

El resultado final está lejos de ser claro, lo único seguro es que sea quien sea el ganador de la contienda, su victoria se dará con un aproximado del 30% de la votación efectiva, un 35% si la carrera al final se centra en dos punteros. Pero la incertidumbre no genera mayor riesgo para el futuro del país, lo que sí lo da es que al mismo tiempo elegiremos congresistas, y las cámaras se deben llenar, independientemente del ganador del ejecutivo.

Esto significa que, si las tendencias siguen como hasta ahora, el Congreso se dividirá no solo entre las tres coaliciones, sino entre los nueve partidos que las forman por lo que con seguridad se puede decir que ninguno tendrá mayoría. Esto a su vez dificultará el tránsito de iniciativas, requerirá un mayor esfuerzo conciliador del presidente, dejará sobre la mesa la amenaza sobre el presupuesto y otros problemas que afectarán la gobernabilidad.

De este escenario el gran perdedor puede ser el pueblo mexicano, que puede verse atrapado con un presidente que en 3 o hasta 6 años no logre nada; y lo peor es que ni siquiera será su culpa.




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