probusiness

POR Jesús Abbud Yepiz

Hay que decirlo, a nadie nos gusta pagar impuestos y menos cuando no percibimos contraprestación alguna por nuestra aportación al gasto gubernamental.       La reciente liberación del...

Hay que decirlo, a nadie nos gusta pagar impuestos y menos cuando no percibimos contraprestación alguna por nuestra aportación al gasto gubernamental.

      La reciente liberación del precio de la gasolina permitirá al gobierno reasignar los recursos que se utilizaban para mantener artificialmente los precios bajos y así lograr financiar sus actividades y programas sin aumentar otros impuestos y sin adquirir deuda, aseguran. La realidad es que la sistemática corrupción que ha imperado a lo largo de nuestra historia y que se ha visto potencializada en los últimos años, hace imposible la aceptación de los mexicanos a tener menos dinero en el bolsillo para así no enflaquecer las arcas públicas del país.

      Comienza un nuevo año y, por consiguiente, un nuevo periodo de ejercicio de recursos públicos por parte de los 3 órdenes de gobierno, los cuales, habrán de velar porque la disposición de los mismos se haga en total apego y cumplimiento a lo que dispone el artículo 134 de la Constitución Federal, que en su primer párrafo versa lo siguiente: “Los recursos económicos de que dispongan la Federación, las entidades federativas, los Municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, se administrarán con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados”

       Los recursos económicos se definen como los medios materiales o no materiales que permiten concretar un objetivo, satisfacer una necesidad o generar productividad. En el sector gobierno deben ser administrados de tal manera que generen valor público para la sociedad y, de manera directa o indirecta, se materialice una mejora sustancial en la calidad de vida de las personas.

       Administrar los recursos con eficiencia es: que las metas y los objetivos establecidos en los planes y programas de los Entes gubernamentales, en correspondencia al Plan Nacional de Desarrollo, se cumplan a través de la utilización racional de los recursos disponibles.

       Para lograr determinar si los Entes administran eficientemente los recursos, debe existir una medición de los logros alcanzados a través de indicadores objetivos, que señalen de manera precisa el valor público generado en relación con los recursos utilizados. Eficiencia es hacer más con el recurso disponible o bien, cumplir las metas con menos recursos.

Administrar los recursos con eficacia es: que la disposición de recursos económicos que hagan los gobiernos permita que los objetivos y las metas se cumplan en tiempo y forma. Existe una relación unidireccional entre eficacia y eficiencia. Un Ente que es eficiente al mismo tiempo es eficaz, la relación contraria no se da.

Administrar los recursos con economía es: entre otros, que los Entes aseguren que la adquisición de bienes, servicios y obra pública, garantice las mejores condiciones disponibles en el mercado en cuanto a precio, calidad, financiamiento, oportunidad y demás circunstancias pertinentes.

Administrar los recursos con transparencia es: que la información sobre la administración de los recursos económicos, en su origen, destino y aplicación, sea clara, oportuna, veraz, verificable, completa y suficiente para que la sociedad, principal interesado, pueda escrudiñar el quehacer gubernamental y se dé una efectiva rendición de cuentas.

Administrar los recursos con honradez es: que los recursos públicos se administren bajo principios de justicia, legalidad y rectitud. En pocas palabras, utilizar los recursos para el beneficio colectivo y, bajo ninguna circunstancia, para el beneficio personal o el de unos cuantos. No hurtar, no mentir, no falsear y no simular operaciones con recursos públicos. Ser lo contrario a corrupto.

     Muchas Entidades del país incumplen de manera sistemática lo establecido en este artículo, en su mayoría por incompetencia e improvisación respecto a la manera de administrar los recursos de todos los mexicanos. Se debe instaurar una Ley de Servicio Civil de Carrera en todo el sector gubernamental que combata el otorgamiento de puestos técnicos y de especialización a amigos y compadres.

       Un sistema anticorrupción que desaparezca el sesgo político que, muchas veces, imposibilita fincar responsabilidades a funcionarios y, en consecuencia, suprime el castigo y la sanción a quienes, por comisión u omisión, laceran el patrimonio del
Estado Mexicano. Un sistema tan eficaz e incorruptible que quienes vayan a ocupar un puesto público de gran responsabilidad que involucre manejo de recursos públicos, lo piensen dos o hasta tres veces.
La verdad desde mi ignorancia.




NOTAS RELACIONADAS