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Que un padre o madre manipule a sus hijos es difícil de creer, pero cada vez es más frecuente tras un divorcio o separación. Este síndrome sufrido por niñas y niños se denomina “alienación parental?...

OHANA Formación Creativa 

Por: M.Ed. Paulina Armendáriz

Que un padre o madre manipule a sus hijos es difícil de creer, pero cada vez es más frecuente tras un divorcio o separación. Este síndrome sufrido por niñas y niños se denomina “alienación parental” volviéndose más común en la ciudad. 

      Se reconoce como lealtad, manipulación u obligación de cumplir incondicionalmente las órdenes dadas por parte de uno de los miembros de la pareja que está en conflicto; donde el fin principal es afectar al otro padre haciendo que el hijo adopte sus ideas y acabe separándose de él. 

    Las causas de la manipulación suelen ser el enojo, la rabia, ira y frustración todo lo que encierra lo traumático de un proceso de separación o divorcio en malos términos, se convierte en una competencia de quien tiene más poder y cariño sobre los hijos, transformándose en padres manipuladores que se valen de recompensas y castigos por el gran miedo de perder igualmente a los hijos como a la pareja.

     La manera que un padre se convierte en un “padre o madre alienador” es manipulando de forma constate a los hijos con chantajes, mentiras, exageraciones y menosprecio, limitando la convivencia, persuadiendo, victimizándose e incluso, en un grado mayor amenazando con tal de conseguir el objetivo que se persigue: desprestigiar al otro padre ante los ojos de sus hijos.

      Las repercusiones son terribles en los niños ya que se vuelven más sugestionables, vulnerables y manipulables, sienten más miedo, y suelen ser más dependientes ya que si no lo hacen se crea una culpa extremadamente irritante dentro de ellos. 

      Pero ¿cómo podemos detectar a un padre manipulador? Es fácil porque todo lo externan con frases como “tu papá es malo, no nos da dinero, nos dejó en la calle”, “si no fuera por tu mamá viviríamos felices”, “tu papá es un vividor y mujeriego”, “tu mamá no hace nunca las cosas bien”, “si tu papá te quisiera como dice no te hubiera abandonado”, etcétera. Como consecuencia el menor comienza a no querer ver al otro padre y si lo ve, se siente traidor a su padre alienador. Lo más conveniente es buscar ayuda profesional ante esta situación, porque esto puede llegar a perjudicar enormemente al desarrollo de los hijos. 

      Debido a lo que se comenta anteriormente evitemos rotundamente expresarnos mal de la pareja delante de los hijos, e incluso usar a nuestros hijos como espías o mensajeros, recordemos que un divorcio es el término de una relación de pareja, pero se sigue siendo papá y mamá, este es un rol para toda la vida.

 




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