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POR Mario Reyna

¿Estás a punto de emprender tu negocio y no estás seguro si realizarlo como persona física o como persona moral? Llegaste al lugar correcto.

Si estás pensando en comenzar tu propio negocio tal vez una de las cuestiones que más se encuentren dando interminables rondines en los recovecos de tu cabeza es sí planeas comenzar solo o si deseas asociarte con más personas para comenzar tu empresa.

De cierta manera es entendible también que uno quiera mantener el control total de la organización, no obstante hay que preguntarse: ¿a cuenta de que? Es decir, ¿cuál es el beneficio o perjuicio que me traería estar solo?, y ¿cuál es el beneficio o perjuicio de integrar una empresa aliandome con socios?

La respuesta emocional, depende de ti, pero la respuesta a la pregunta: Legalmente, ¿qué me conviene? ¿darme de alta como persona física o como persona moral? se provee aquí.

En primera instancia, para efectos legales entendemos que "persona" es todo ente capaz de ejercer derechos y obligarse.

En ese sentido, cuando mencionamos derechos nos referimos a derechos como tener un patrimonio, efectuar operaciones comerciales, seguridad jurídica y en general todos los derechos fundamentales establecidos en nuestra Constitución que le sean aplicables.

Ahora bien, antes de comenzar definamos los siguientes conceptos:

a) Persona física: abarca a todo ser humano, es la persona tangible, que retiene derechos y obligaciones.

b) Persona moral: es una ficcion jurídica que se materializa mediante la congregación de diversas personas físicas o morales cuyo objetivo en común se denomina “objeto social”. Tienen la posibilidad de ejercer sus derechos y obligarse en conjunto, a través de dicha ficción.

Ahora bien, en la legislación mexicana podemos advertir que existen tantos régimenes para personas físicas (arrendamiento, honorarios por servicios profesionales, actividades empresariales, asalariados, etc.) y sociedades para personas morales (régimen único de personas morales, sociedad anónima, sociedad de responsabilidad limitada, sociedades financieras de objeto múltuple, etc.)

Sin embargo, es dependiendo del negocio en particular, de los activos con los que se comenzaría y de las circunstancias del momento lo que decidirá cual régimen o actividad será más convenente, pero aquí te muestro algunos pros y cons de tributar y operar como persona física y/o moral.

 

Pros de comenzar el negocio como persona física:

  • Al no existir una sociedad, no es necesario someter a votación temas de administración, por lo que recae solamente en el dueño de la empresa o negocio, inclusive para dar por terminado el negocio, siempre y cuando se efectúe el aviso correspondiente al Servicio de Administración Tributaria.
  • La ley no exige la presentación de cierta cantidad de dinero ante notario para comenzar las operaciones del negocio.
  • Los trámites burocráticos suelen ser más veloces, ya que las documentaciones solicitadas por los órganos de gobierno suelen limitarse la firma electrónica, INE y CURP y no requieren la previa autorización de los demás socios y/o accionistas.
  • El impuesto sobre la renta a pagar suele ser menor que el de las personas físicas, pues no es un porcentaje fijo, sino que depende de los ingresos que obtengas será el porcentaje a pagar.
  • No existen gastos notariales para comenzar.
  • No se tiene la tasa de 10% de ISR sobre pago de dividendos.

 

Pros de constituirse como persona moral:

  • A diferencia de la persona física, la persona moral tiene la facilidad para delimitar responsabilidades, por lo que si la persona moral llega a en verse envuelta en deudas con proveedores o trabajadores la contingencia recaerá en los socios o accionistas de manera equilibrada, mientras la persona física tendrá que responder con su propio patrimonio.
  • A diferencia de la persona física, los integrantes de la persona moral no responden a las deudas con su patrimonio o activos personales, pues las personas morales pueden obtener recursos de otras fuentes.
  • Existe un tipo de sociedad para cada empresa necesitada, desde una sociedad anónima si venden acciones al público en general, como una sociedad de responsabilidad limitada cuando se busca restringir el acceso fácil a la persona moral o bien, una sociedad anónima promotora de inversión o sociedad anónima bursátil si se desea cotizar en la bolsa de valores.
  • El poder que los accionistas tengan sobre tu empresa dependerá de cuantas acciones tengan en su poder, si el fundador retiene el 51% de las acciones, su decisión tendrá más peso.

Todo lo anterior es un somero análisis, te recomiendo asesorarte con un abogado y notario para definir que régimen es el ideal para comenzar tu negocio.




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