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POR Courier 12

La puntuación es básica en cualquier texto. No sirve solo para separar ideas, sino que también les da sentido a cada una y al texto en general. ¿Les han pedido "meter comas" sin razón? ¿Podemos tomarlas como pausas de respiración?

En más de una ocasión nos ha tocado escuchar a alguien que recomienda «aventar» algunas comas sobre un texto para pausarlo o «darle un respiro» al lector. También es común encontrar puntos y comas como sustitutos de los dos puntos o puntos suspensivos redundantes, antepuestos a la abreviatura «etc.» o a alguna palabra que exprese continuidad.

Lo anterior nos dice que existe en el escritor del día a día una preocupación por usar los signos de puntuación, pero no tanta como para averiguar dónde ubicarlos u omitirlos. 

Los signos básicos de puntuación son punto, coma, punto y coma, dos puntos y puntos suspensivos. Sin embargo, la Real Academia cita como signos de puntuación los paréntesis, diéresis, comillas, guion, raya y dos rayas. Es sobre todo en el segundo grupo dondenos encontramos con más errores. Entre ambos incluyamos los signos de admiración e interrogación.

No detallaremos el uso de cada uno, pues basta consultar el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española en línea o su versión impresa de la Ortografía para hallar una explicación clara.

Si bien es cierto que entendemos la forma de usar cada signo (al menos los básicos), a veces confundimos su lugar dentro de la oración.

Ahora bien, los signos de puntuación no solo imprimen «pausa» al texto, sino que también agilizan la lectura (imprimen ritmo, como si se tratara de una composición musical), facilitan la comprensión y evitan ambigüedades.

Por ejemplo, si hablamos de ambigüedades, pensemos en las comillas, que se usan para citar o darle sentido irónico a una palabra. Por lo tanto, si escribimos que Juan está «trabajando», en realidad podríamos entender que Juan no se encuentra sumido en alguna labor, sino más bien que hace como que trabaja y podría estar perdiendo el tiempo en Instagram, Facebook o cortejando a alguna chica en alguna aplicación para eso.

Para hablar de puntuación hace falta tiempo. Espacio. En español podríamos encontrar secciones útiles en libros de ortografía o escritura, aunque lo ideal sería llegar al punto de escribir libros enteros que traten solo la puntuación, como The Best Punctuation Book, Period, de June Casagrande. Es complicado hallar un libro así en español. Si lo encuentran, por favor, envíen el título a nuestro correo.

Ya sea por cuestión de sentido o por ritmo de la oración, conviene que leamos (cuando tengamos la oportunidad) nuestros textos en voz alta para identificar si las ideas cierran cuando deben y se combinan con el ritmo que merecen. Leer los usos de cada signo toma poco tiempo y conocerlos bien ayudará sobremanera a nuestros textos.

¿Se han enfrentado a problemas de puntuación o tienen alguna anécdota que quieran compartir?

Si es así, surgen otras dudas, o les interesa recomendar libros o textos sobre este tema, no duden en escribirnos a agencia@courierdoce.com o en seguirnos en Twitter en @courierdoce.  




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