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POR PRO Magazine Staff

En términos prácticos, garantizar que tu equipo de trabajo esté libre de estrés ayudará a la empresa y al ambiente laboral.

Día con día vivimos experiencias placenteras —en las que sentimos alegría, satisfacción o placer— y otras que no lo son tanto. Es importante tener presente que ambos extremos existen de manera natural a lo largo del camino. Si bien ambos son naturales, también es cierto que estas emociones pueden sobrepasarnos por momentos y convertirse en el enemigo.

¿A qué nos referimos con “sobrepasarnos”? La manifestación más clásica es la del “estrés”, y aunque puede ser generado por muchas situaciones, una de las más comunes es la laboral. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) este tipo: “está determinado por la organización del trabajo, el diseño del trabajo y las relaciones laborales y tiene lugar cuando las exigencias del trabajo no se corresponden o exceden de las capacidades, recursos o necesidades del trabajador o cuando el conocimiento y las habilidades de un trabajador o de un grupo para enfrentar dichas exigencias no coinciden con las expectativas de la cultura organizativa de una empresa”.

Es necesario identificar los fenómenos que rodean un ambiente laboral para poder prevenir aquellos que tienden a impactar de manera negativa en el individuo y el equipo. Como especialista en salud mental, estas son algunas estrategias esenciales que recomiendo tener en cuenta para disminuir el estrés laboral:

  1. Revisar constantemente la intensidad de trabajo, para así poder optimizar los procesos y reestructurar las áreas.
  2. Generar cierta libertad y autonomía en cada miembro para organizarse en su propio trabajo.
  3. Involucrar a todos los miembros en la toma de decisiones.
  4. Que los esfuerzos y las recompensas estén equilibrados.
  5. Que existan canales de comunicación y retroalimentación.
  6. Dejar siempre claros los roles y expectativas de cada uno de los miembros.
  7. Promover actividades opcionales extracurriculares, tales como actividades deportivas y meditación.

Estas tácticas pueden ayudar a motivar a los miembros, generar ideas, sentirse parte del equipo, que el trabajo vale, sentirse escuchados, evitar desmotivaciones, relajar tensiones, canalizar enojos y promover la convivencia.

El simple hecho de sensibilizarnos ante estas necesidades hace crecer las probabilidades de éxito. Sin embargo, es importante poder detectar situaciones propias o ajenas que nos “sobrepasen”, ya que hacerlo a tiempo puede reducir la duración y gravedad de un problema. Si lográramos incluir en cada equipo a un especialista en salud mental que aborde estos temas en foros dentro de la empresa, no sólo sería posible encontrar ayuda a tiempo en caso necesario, sino también sensibilizar al mismo equipo para reconocer éstas situaciones y abordarlas oportunamente.

La salud mental va de la mano del éxito, un individuo saludable es la mejor adición a un equipo.

POR LAURA ZAPATA




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