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POR Víctor Melgarejo

Normalmente no hablo de mí en esta columna, hoy lo haré. El próximo 23 de abril cumpliré ocho años en la incubadora de empresas del Tecnológico de Monterrey, donde he podido ver la evolución del...

Normalmente no hablo de mí en esta columna, hoy lo haré. El próximo 23 de abril cumpliré ocho años en la incubadora de empresas del Tecnológico de Monterrey, donde he podido ver la evolución del ecosistema emprendedor de la región y donde he podido conocer muchos emprendedores de características distintas y necesidades diferentes.

Hay quien dice que la infraestructura es necesaria para apoyar el emprendimiento, y yo creo que ayuda, pero no es fundamental: habilita la interacción entre emprendedores, pero el apoyo de mentores se puede dar en cualquier sitio.

Los mentores, junto con el emprendedor, permiten el engranaje del ecosistema emprendedor. La relación con ellos ha sido fundamental, mantener actualizado a la plantilla cada día más grande se hace imperativo y también ahí se mide el emprendimiento de ellos y quién se quiere actualizar en las herramientas de tendencia.

La gestión de la incubadora es fundamental para articular los recursos con los cuales se cuentan a los emprendedores; aquí, quiero agradecer a todas las personas involucradas en ello: desde los practicantes, que ahora se desempeñan en otras organizaciones como profesionistas líderes en sus áreas, y los que hoy están aprendiendo, así como a todo el equipo que en estos años ha podido desarrollar posibilidades para los emprendedores.

Y, claro, agradezco a los emprendedores: por quienes día a día hacemos lo que hacemos, por los que quieren cambiar su ecosistema para bien y trabajan para lograrlo. A todos, gracias por motivarnos a los que estamos de este lado de la trinchera para seguir trabajando para ustedes.




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