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POR PROMAGAZINE

De acuerdo con la Cámara Nacional de Platería y Joyería, la industria en México crece sostenidamente, sumando más de 773 toneladas el año pasado de consumo interno como en exportación. De esta cifra...

De acuerdo con la Cámara Nacional de Platería y Joyería, la industria en México crece sostenidamente, sumando más de 773 toneladas el año pasado de consumo interno como en exportación. De esta cifra, el 90% es de piezas de plata y el 10% de oro.

En cuanto a la producción joyera mexicana, el 66% corresponde a plata, el 24% a oro y el 10% a accesorios de fantasía, siendo los productores y fabricantes del Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Hidalgo, Guerrero, Durango, Chihuahua, Veracruz, Oaxaca y Zacatecas.

En el Sistema de Información Empresarial Mexicano (SIEM), se encuentran registradas 4,236 empresas dedicadas a la producción y comercialización de joyería de oro, plata y piezas de fantasía, cuya cadena productiva se compone en un 58.5% por fabricantes y en un 41.5% por comercializadores.

Nuestro país compite en el mercado interno con España, Japón, India, China, Italia, y Estados Unidos. Sin embargo, para quienes no fabrican, la oportunidad es concreta: distribuir y colocar en el país y mercados internacionales joyas de alta calidad y buen precio.

El verdadero valor de la joyería mexicana está en el trabajo artesanal y creativo de los comerciantes. ¿Es ésta una meta demasiado lejana para un emprendedor en México? No.

Ana Cristina Cedano aprovechó estas condiciones para iniciar su propio negocio, The CRAV Concept, sobre el giro que se ha visto menos afectado por la crisis mundial.

Después de sondear el mercado por 6 meses en mercaditos y con su showroom, Ana Cris abrió su tienda hace 4 meses, ubicada en Colinas de San Jerónimo, junto a su línea de joyería para caballeros, Rockafeller.

Puedes seguir a ambas marcas en sus redes sociales: CRAV en Facebook e Instagram y Rockafeller por su Facebook e Instagram aparte.

Recomienda entrar al giro de venta con un arma secreta: invertir en la imagen visual de tu negocio. “Piensa que necesitarás un nombre vendedor y un logotipo con el que identifiquen tu marca, y que además puedas utilizar en facturas, empaques y etiquetas”, agregó Ana.

Lo que impulsó su vida emprendedora fue salir de esa zona de confort que le causaba miedo a hacer algo propio. “Fue algo que me hizo pensar mucho sobre emprender mi propio negocio: dejar el miedo y empezar a creer de lo que soy capaz de lograr, y la verdad solito se fue dando”, nos platicó en entrevista PRO.

Siguió contando: “Al principio no podía participar en muchos mercaditos de diseño, ya que uno de los requisitos principales era que fueran accesorios hechos a mano, pero seguí insistiendo hasta participar en alguno. Cuando se dio la oportunidad, me empezaron a llegar invitaciones de varios mercados y bazares que no desaproveché. Aunque en muchos lugares no aceptaron mi propuesta y sentí que todas las puertas se me cerraban, a la primera que se abrió le dije que “sí”, fue algo muy alentador y gracias a eso me di mucho a conocer”.

La emprendedora considera que el éxito de su negocio se debe al excelente trato, conocimientos sobre las nuevas tendencias tanto en accesorios como de joyería y, sobre todo, trabajar con mucha honestidad. “Nuestro objetivo es realzar la belleza, esencia y seguridad de cada persona con nuestros productos originales y diferentes”, explicó.

A futuro, la marca crecerá estando al pendiente de nuevas tendencias, de lo que buscan las nuevas generaciones, y de ofrecerles nuevas alternativas inspirándose en otras culturas. Por ejemplo, la línea de joyería venezolana por Aimer Gil. También, unirá talento local en su tienda como los increíbles tennis de Mariana Arregui, así como el apoyo de jóvenes influencers que promuevan su marca, tal y como lo hicieron Nancy Nannuck y Astrid Peña el año pasado. Para Rockafeller, incluirá otro tipo de accesorios como zapatos y ropa.




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