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POR PRO Magazine Staff

"Toda la buena arquitectura es funcional, aunque no toda la arquitectura funcional es buena arquitectura" - Bernardo Hinojosa.

El funcionalismo y la racionalidad en la arquitectura son los principios que marcan que la estética de los edificios
debe ser la expresión de su uso o función. Su historia se remonta al arquitecto romano Vitruvio, que estableció que la triada de comodidad o utilidad, belleza y solidez era la meta de la arquitectura clásica.


Estos conceptos siguen vigentes, pues el objetivo final de la arquitectura es resolver un problema funcional al mismo tiempo que se logra también un resultado estético. El arquitecto Bernardo Hinojosa Rodríguez afirma que, si un arquitecto logra resolver el problema de la función de un edificio es muy fácil resolver lo estético.

Su despacho Buró de Planificación y Arquitectura (ARQUIPLAN), junto con el Arq. Juan Carlos Colorado y la Arq. Aurora Delgado, se especializa en diseño, arquitectura, urbanismo y planeación, desde lo conceptual hasta los proyectos ejecutivos, planos y supervisión de obra. Ahí, se da prioridad a las necesidades del cliente y a la función del edificio antes de consolidar un diseño. El resultado ha sido una cantidad considerable de premios de diseño locales, nacionales e internacionales; confirmando que, si se concentran en resolver lo funcional, el diseño será agradable por añadidura.

Entre las obras más importantes para el arq. Hinojosa está el campus de la UDEM, donde participó por más de 30 años desde el plan maestro. "Es un campus coherente", lo cual no suele suceder en la mayoría de las instituciones porque se combinan estilos.

En la UDEM, a pesar de que cada edificio tiene su personalidad propia, "dialogan para formar un conjunto armónico", explicó.

Para Hinojosa, estamos en una época de transición donde la arquitectura es muchas veces arbitraria, y, a pesar de que las construcciones cumplen con su función, no hemos encontrado el lenguaje coherente de un estilo arquitectónico mexicano.


Es importante que los edificios estén acordes con su entorno y logren establecer un diálogo positivo con los edificios vecinos. "Aquí, en Monterrey, no hemos sabido encontrar un consenso. Cada quien quiere hacer su edificio distinto de los demás e incluso es mal visto que se parezca a otros. El resultado es una arquitectura muy confusa, sin claridad, en la ciudad", reflexionó Bernardo. También mencionó que es importante lograr, al mismo tiempo, una arquitectura cálida que cree espacios acogedores y humanos.

Por otro lado, la funcionalidad no está en contra de la sustentabilidad. A pesar de que los edificios consumen una gran cantidad de recursos, estos deben ser utilizados eficientemente.

Existen certificaciones que pueden avalar qué tan amigable con el ecosistema es la obra (como el LEED) pero, comenta el arquitecto, a veces parecen más un juego de puntos. "Existen edificios que pueden ser sustentables y no tienen certificación alguna. Hay algunas funciones que no se toman en cuenta en medir el diseño sustentable del edificio porque no necesariamente son características únicamente del edificio", nos mencionó.

Como ejemplo, utilizó el caso del campus del centro de Monterrey de la Universidad Regiomontana, diseñado por él, en donde estuvo a favor de la sustentabilidad al optar por construir los nuevos edificios en el centro de ciudad en donde estaban los anteriores, y no en una nueva locación en la carretera nacional. De esta manera, se ahorraron muchos recursos que se hubieran estado utilizando año con año para la transportación de los estudiantes.


Hinojosa es exitoso debido a que utiliza el funcionalismo y la racionalidad como guía, y, de esta manera, su obra ha logrado trascender.




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