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POR PRO Magazine Staff

El mundo se mueve hacia el manejo electrónico de todas las actividades que realizamos.

El robo de combustible en México, en específico en la zona centro del país, ha acaparado los encabezados en los últimos meses por el impacto social que ha provocado (pueblos enteros dedicados a una actividad ilícita) así como por las enormes ganancias que genera, de alrededor de 1,000 millones de dólares al año.

Este conflicto no es nuevo; lo que resulta sorpresivo, es la inclusión en las últimas publicaciones de un término, que ha tomado gran relevancia en múltiples industrias, relacionado a la alternativa que plantea el Director General de Pemex para solucionar este problema: big data.

De acuerdo al Financial Times, González Anaya se declara como un fanático del “big data” y pone sobre la mesa su uso para resolver la problemática a la que se enfrenta actualmente la paraestatal. Pero, ¿qué significa este término y de qué forma podría solucionar un problema que ha aquejado al país por años?, ¿de qué forma podría modificar los procesos de otras industrias en México, más allá de la petrolera? y ¿qué impacto tiene en nuestra vida diaria?

Cuando hablamos de cantidades enormes de datos, hacemos referencia al concepto de “big data”, el cual denota al análisis de grandes cantidades de información que requieren de procesos más sofisticados que los convencionales. Con la información disponible y un análisis apropiado es posible detectar desde patrones de consumo individuales y grupales hasta predisposición a enfermedades en las personas.

En los últimos años gracias a la era digital, ha crecido exponencialmente la cantidad de datos que se producen y almacenan, los cuales tomaron particular relevancia al desarrollarse las herramientas computacionales y metodologías adecuadas para analizarlos. Los resultados han sido significativos y con cada vez mayor impacto, gestando así una nueva industria enfocada en el análisis y procesamiento de información; se habla incluso de una nueva “revolución industrial de los datos”.

El mundo se mueve hacia el manejo electrónico de todas las actividades que realizamos. Cada segundo generamos una gran cantidad de información: al ir al súper, al realizar búsquedas en internet y al utilizar redes sociales, por nombrar algunas. Por ejemplo, en la tiendas OXXO se registran 11 millones de transacciones promedio al día.

El analizar toda esta información disponible puede generar valor económico para empresas y organismos gubernamentales. Las tendencias y relaciones identificadas pueden ser utilizadas para definir estrategias de negocio y para la toma de decisiones.

El análisis estadístico de datos es la última gran tendencia y su campo de aplicación sigue en aumento. En el sector público se puede diseñar políticas públicas basadas en tendencias detectadas en los distintos indicadores recopilados. En el sistema médico, es posible identificar la predisposición a ciertas enfermedades tras el análisis de enormes bases de datos con información a nivel paciente, permitiendo a los doctores la implementación de procesos preventivos, antes de que se presenten las enfermedades.

De igual forma, los bancos están sacando provecho de la información que desde hace muchos años conocen. A través del análisis de datos de clientes y transacciones se han podido identificar patrones para predecir el comportamiento de los clientes. Con esto se han logrado reducir las tasas de incumplimiento en préstamos y tarjetas de crédito, evitar fraudes en tiempo real y diseñar productos personalizados por nicho de mercado.

Sin embargo, han surgido preocupaciones en cuanto a la forma en la que se maneja toda esta información. El robo de información y la privacidad de las personas, por mencionar algunos ejemplos, son aspectos que se deben regular con mayor cuidado, a la par de los desarrollos en la industria de datos. De igual forma, la ética en la operación y en el análisis de big data es de vital importancia.

En México los beneficios potenciales son enormes y se espera que la inversión, tanto a nivel público como en el sector privado, vaya en aumento. Dados los pasos agigantados en el crecimiento de esta nueva “industria de datos”, no debería de sorprendernos que en un futuro próximo, las empresas puedan predecir nuestro comportamiento mejor que nosotros mismos. 

Fuente: datos de Business Monitor International.




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