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POR Valeria Guerra

Las mujeres debemos comenzar a tomar las riendas de nuestras vida laboral y personal.

La semana pasada estuve en un foro de mujeres en una empresa, y les pregunté a las más de 80 participantes si,
en los últimos 5 años, alguna había negociado su situación laboral. Sólo 3 mujeres levantaron la mano. Ya han pasado varios días y sigo con esa idea en la mente. Según el libro Women don’t ask los hombres negocian hasta 4 veces más que las mujeres.


¿Por qué no negociamos? Por mi experiencia en el coaching con mujeres profesionistas, podría decir que la
mayoría no negociamos porque creemos que nos pagan lo justo, o bien, simplemente creemos que “así es”. Esto último quiere decir que, si la empresa nos ofrece un sueldo, eso es y ya. Cuando en realidad sabemos, por los expertos de recursos humanos, que todos los puestos tienen un tabulador bajo y alto para poder negociar.


Consigues lo que negocias en la empresa, en tu casa, con tu pareja y con tus hijos. Pero para negociar hay que pedir y esto nos abre un mundo lleno de posibilidades. No pedir nos deja en el mismo estado que comenzamos,
sin crecimiento posible.


Tenemos que tener en cuenta que la otra persona nos puede decir: sí, no o negociar. Ahí está la riqueza de las posibilidades y, sobre todo, que nos hace protagonistas de nuestra vida. Con la respuesta del otro, nosotros sabremos qué acciones tomar.


Otro de los grandes temas para las mujeres que trabajamos es la ayuda en casa ya sea por parte de la pareja, los niños o ayuda externa contratada. Al tener muchas responsabilidades profesionales, atender las responsabilidades de casa se vuelve un tema importante y es necesario pedir ayuda, poner límites y expresar lo que te funciona o no.

La pareja algunas veces no "ayuda" (y lo digo entrecomillas porque al final es tarea de los dos), no porque no quiera o le sea indiferente, simplemente porque hay una falta de comunicación. Sólo tenemos que pedirlo.
Saber que siempre podemos pedir apoyo para hacer todo más llevadero, te permite estar abierta a nuevas opciones.


Una vez que observas los resultados de pedir, sabrás que tú eres la que llevas tu vida y no que la vida te lleva a ti.




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