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POR PRO Magazine Staff

Las vestimentas artesanales mexicanas son hermosas, pero hay veces que son difíciles de usar en nuestra vida diaria. Guraparra resuelve esto al mismo tiempo que empodera y ofrece un empleo digno a artesanas oaxaqueñas

ANA LORENA GUZMÁN CONTEMPORANIZA LAS TRADICIONES MEXICANAS Y LAS HACE MUCHO MÁS SENCILLAS DE LLEVAR, EMPODERANDO A ARTESANAS OAXAQUEÑAS CON UN EMPLEO DIGNO.

Por lo menos alguna vez, todos hemos comprado una prenda artesanal que después no hemos sabido cómo usar en nuestra vida cotidiana; el bordado mexicano requiere horas de dedicación, sin embargo, no siempre se adapta a nuestra vestimenta casual, por lo que lamentablemente puede convertirse en un inconveniente. Ana Lorena Guzmán fundadora y directora de Guraparra, decidió resolver esto y llevar este trabajo artesanal mexicano a un siguiente nivel.

No se pierde la esencia, no se pierde la tradición, pero sí se adapta a lo que los tiempos modernos y rutina diaria requieren. Ana Lorena logró contemporizar el bordado mexicano, específicamente el que es proveniente de Oaxaca, y al mismo tiempo otorgó a las artesanas un empleo digno, bien remunerado y desde la comodidad de sus casas, sin necesidad de migrar a Monterrey, lo cual ocurre comúnmente por falta de oportunidades en su estado.

“No puedes empoderar a nadie si ellas mismas no resuelven primero qué comer, dónde van a llevar a sus hijos a educar, su entorno social, etcétera, con esto estás creando ese empoderamiento como cliente Guraparra; se trata de vincular historias, el comprador recibe una pieza con ocho horas de dedicación y la artesana logra empoderarse con fuentes de empleo”, destacó Ana Lorena.

No hay dos pares iguales, cada diseño es único. La colección Bacanda comenzó con una línea de flats hechos 100% de piel en León, Guanajuato y después se crearon los tenis que pueden ser con o sin agujetas. Para Ana Lorena hay dos segmentos de mercado diferentes, primero están las señoras jóvenes que quieren portar algo cómodo, de calidad y con estilo, pero también están las chavas que usan tenis, los cuales han dejado de ser calzado deportivo para ser uno de uso casual.

Para el futuro, la emprendedora espera poder posicionar su marca en otros países, sobre todo en Europa, pues afirma que es donde más valoran la creatividad, tradición y trabajo mexicanos. “Lo veo en el extranjero que entra a la tienda y dice ‘sí me lo llevo’ porque sé que lo que estoy comprando es valioso”, afirmó.

A pesar del contexto social que rodea a Guraparra, su fundadora expresó que siguen habiendo muchos estigmas al respecto cuando se trabaja con artesanos o con comunidades indígenas. “Está muy catalogado el tema en México de que ‘seguro está haciéndose millonaria” y no, se trata de cambiar esa mentalidad, es muy fácil criticar en algún aspecto y sin embargo es más difícil levantar la voz y hacer algo por todos, no sólo en el tema de comunidades indígenas; en México podemos cambiar el chip”, afirmó la emprendedora. 




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