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POR Arturo Quiñonez

¿Por qué comemos donde comemos? El reto de encontrar el restaurante que satisfaga tres niveles de necesidades.

Un restaurante de moda debe satisfacerlas necesidades de comer y de vivir una extraordinaria experiencia
culinaria al mismo tiempo que debería satisfacer necesidades de logro y de pertenencia del cliente. La elección de un sitio para la ingesta cotidiana, o aquella importante comida de negocios seguida de la cena con amigos, no es accidente o casualidad, sino algo determinado por la psique individual.


Uno de los dilemas que los consumidores enfrentan cada día para elegir dónde comer posiblemente sea el de
seleccionar un restaurante que satisfaga el placer gastronómico al igual que la necesidad de reconocimiento social.


Este, sin duda, es uno de los dilemas más complicados de resolver. La programación cerebral de cada individuo
determina el comer en un restaurante u otro de acuerdo con la ocasión y contexto. De esta forma, no es fortuita la selección de dónde ir a comer, ni tampoco la ni tampoco la coexistencia de diferentes ofertas gastronómicas
que responden a las necesidades y motivaciones de los individuos.

¿Por qué comemos donde comemos? El reto de encontrar el restaurante que satisfaga tres niveles de necesidades.


¿Por qué comemos donde comemos? El reto de encontrar el restaurante que satisfaga tres niveles de necesidades, coexistencia de diferentes ofertas gastronómicas que responden a las necesidades y motivaciones de los individuos.


De acuerdo con una publicación reciente de The Telegraph citando a la University College of London, encontramos tres categorías básicas de oferta gastronómica. En primer lugar, los sitios de comida rápida y de práctico acceso, diferenciándose algunos al ofrecer algún menú de moda con enfoque saludable.


En segundo plano, los lugares con ambiente divertido, musical e instalaciones temáticas, sin que la calidad o variedad de la comida sea la prioridad y, más bien, el consumo alcohólico es la atracción.


Por último, los restaurantes posicionados como “socialmente distinguidos” y con precios que segmentan de antemano su potencial clientela.


En otro contexto, la calidad de los alimentos o la acreditación de un chef, sin duda son los diferenciadores en cada concepto restaurantero. En contraste, hoy en dí hay quienes siguen pensando que la ubicación es el principal atractivo al seleccionar dónde comer. Sin embargo, aunque el domicilio sea fácil de acceder, debido a la abundancia de proyectos inmobiliarios en México que han diseñado espacios para restaurantes, encontrarían su fatal final debido a la sobreoferta.

El actual ciclo de alza en las tasas de interés limitaría la rentabilidad esperada. El dinero barato en el mundo ha desaparecido, lo que presionará la rentabilidad de los proyectos inmobiliarios y restaurantes que planificaron algunos emprendedores.


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