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POR PRO Magazine Staff

En nuestro país, cada semana abre una nueva escuela de Derecho. Sin embargo, esta proliferación de instituciones no ha garantizado un Estado más justo ni un país más activo. Es tiempo de reflexionar sobre el papel de la educación en este ámbito.

Parece ser necesaria una reflexión, entre muchas otras, sobre las implicaciones cotidianas de la educación jurídica en nuestro país. Sobre todo si tomamos en cuenta que en México, desde 1991 a la fecha, el crecimiento promedio en la apertura de escuelas de Derecho es de una cada semana.

Gracias a la información anterior, generada por el Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho (CEEAD), podemos preguntarnos de manera informada si el constante surgimiento de escuelas de Derecho ha beneficiado al sistema de procuración e impartición de justicia mexicana. ¿Somos, en ese sentido, un país más justo gracias a que contamos con más escuelas y, por ende, más abogados?

Asimismo, cabe interrogarse si la proliferación de escuelas de Derecho ha generado una mayor seguridad jurídica en nuestro país para invertir o emprender. ¿Somos, en ese sentido, un país ideal para los negocios?

Por otro lado, podríamos cuestionarnos si el auge de estas instituciones ha incentivado a que los derechos y las leyes sean ejercidos y conocidos por cualquier ciudadano o únicamente por o a través de una profesión. ¿Somos, en ese sentido, un país activo en el ejercicio y la exigencia de nuestros derechos?

Definitivamente las escuelas de Derecho en nuestro país no son las encargadas de impartir justicia u otorgar seguridad jurídica en los negocios, pero es a través de la educación que ofrecen a sus estudiantes como marcan un rumbo o una guía en los temas que nos importan a todos. Dicho eso, bien valdría plantearse si el camino indicado es seguir creciendo con más escuelas de Derecho a fin de que cualquiera que lo desee pueda tener acceso a una educación jurídica o reflexionar sobre el actual estado de cosas en las escuelas abiertas.

Ante los retos y el impacto que genera la educación jurídica en nuestra sociedad, podemos seguir con la mentalidad de que será la educación lo que cambie o modifique distintas prácticas en el país o podemos plantearnos seriamente qué instrumentos podrían modificar, precisamente, la educación. ¿Se trata entonces de cambiar la educación, ofrecer más educación o ambas o nuevas opciones?

POR MIGUEL SEVILLA. ms@santoselizondo.com




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