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POR Jesús de Hoyos Freymann

El estrés es una defensa natural contra situaciones demandantes, pero mantenerlo prolongadamente afecta tu vida. Practica estos ejercicios y dile adiós

Como emprendedores, hoy en día estamos expuestos más que nunca a una gran cantidad de estrés proveniente de nuestros círculos de trabajo, familiar y social. 

Ya sea porque tenemos que entregar resultados en tiempo y forma, porque tenemos grandes metas y objetivos por cumplir, porque no queremos quedar mal ante nuestros compromisos sociales o porque constantemente nos esforzamos por balancear todo lo anterior en conjunto con nuestra familia, pareja e hijos.

Como bien se ha dicho el estrés es la enfermedad del siglo XXI. El estrés está de moda.

Y por las mismas razones se vuelve de suma importancia saber cómo controlarlo ya que de no hacerlo se puede desencadenar en trastornos como: ansiedad, ataques de pánico, ansiedad generalizada, desarrollo de obsesiones, depresión y trastornos del sueño, entre muchos otros.

Pero, ¿Qué es el estrés?

El estrés es un mecanismo evolutivo que se activa cuando percibimos peligro y está diseñado para correr, luchar o paralizarse. Este mecanismo les ayudaba a nuestros ancestros a sobrevivir en condiciones de extremo peligro hace millones de años.

En la prehistoria el hombre estaba constantemente amenazado por peligros que ponían en constante riesgo su vida: bestias salvajes, serpientes, tormentas, plantas venenosas, etc.

No obstante, nuestro cerebro reptiliano se quedó programado para enfrentar constantemente situaciones de vida o muerte, cómo cuando éramos acechados por un tigre dientes de sable, solo que hoy en día no hay ningún tigre sino picheos con inversionistas, reportes por entregar y objetivos por cumplir.

Al enfrentar este tipo de situaciones, nuestro organismo libera adrenalina y cortisol, estas sustancias químicas generan una cascada de cambios en nuestro cuerpo que lo preparan para enfrentar de la mejor manera cualquier tipo de peligro.

Sin embargo, hoy en día estamos lejos de estar constantemente bajo ese tipo de riesgos de vida o muerte, pero nuestro cerebro sigue reaccionando de la misma manera que hace miles de años y esto es justo lo que nos pasa cuando enfrentamos escenarios cómo, iniciar o no un nuevo negocio, o renunciar a su trabajo actual para emprender uno propio, hacer una presentación ante un grupo de inversionistas, inmediatamente nuestro instinto de supervivencia se activa liberando sustancias químicas y nos inhibe la correcta toma de decisiones.

Por esta razón es indispensable saber controlar e inhibir el estrés, y sí, si existe una manera, y fue desarrollada en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts como parte de su modelo de Mindfulness. A continuación, te explicaré cómo aplicarla.

Lo primero que tenemos que hacer es aprender a responder en lugar de reaccionar al estrés. Normalmente lo que tendemos a hacer ante cualquier estímulo es reaccionar de forma automática y esto nos lleva a tomar decisiones equivocadas porque no las tomamos de manera consciente.

Para conseguir esta respuesta consciente es necesario identificar de donde viene el estrés y clasificarlo según se ubique en uno de los siguientes 3 círculos.

 

  • Círculo de Control: Aquí se encuentran los estresores que podemos controlar o modificar, nosotros somos los absolutos responsables de que suceda o se lleve a cabo “x” o “y” acción. Por ejemplo, tareas específicas que tengamos asignadas o proyectos en los que seamos el único responsable.

 

  • Circulo de Preocupación: Aquí están los estresores en los que no tenemos ninguna forma de influir, modificar o cambiar el resultado. Por ejemplo, el clima, el contexto sociopolítico, la economía, las regulaciones gubernamentales, etc.

 

  • Círculo de Influencia: Finalmente aquí están los estresores cuyo resultado no depende al 100% de nosotros, pero podemos influir. Por ejemplo, actividades o proyectos en los que somos co-responsables con un equipo de trabajo o en los cuales compartimos la responsabilidad con alguien más. 

Todos los estresores se pueden ubicar en alguno de estos 3 círculos y cada círculo tiene una estrategia distinta para combatir el estrés.

Para el círculo de control lo que tenemos que hacer es ser proactivos. Aquí se encuentra todo lo que podemos controlar y que está bajo nuestra responsabilidad así que tenemos que poner manos a la obra y ejecutar.

Entre más rápido resolvamos el conflicto o realicemos la tarea, dejará de ser una preocupación.

Por ejemplo, si nos estresa llegar tarde a una junta, simplemente hay que salir más temprano, si nos estresa la fecha de entrega de un proyecto importante hay que empezar hoy mismo a realizarlo y no estar al último momento resolviéndolo. Mientras este en nuestro control la clave es resolverlo lo más pronto posible para que deje de ser una fuente de estrés.

Para el círculo de preocupación lo que hay que hacer es simplemente dejar de preocuparnos. Aquí no podemos controlar ni modificar nada así que no tiene sentido estresarnos por algo que no podemos cambiar. Que si ganó Trump, que si la economía va mal, etc, etc.

Claro, se dice fácil pero no lo es, y la razón es porque se terminan involucrando nuestras emociones. Por esta razón lo que necesitamos hacer aquí es aprender a controlar y regular nuestras emociones.

Para algunas personas puede resultar más fácil que para otras. Si tú eres una persona temperamental y que batalla en controlar sus emociones te recomiendo la práctica del Mindfulness. Esta práctica ayuda a ejercitar el neocortex cerebral y permite tener mayor control de las emociones.

Finalmente, para el círculo de influencia se necesita una combinación de las dos anteriores.

En este tipo de actividades en las que somos co-responsables, hay que ser proactivos y tratar de influir en el resultado en la medida de nuestras posibilidades, pero si el resultado no es el esperado tenemos que saber controlar nuestras emociones para que no se convierta en una preocupación adicional que termine estando fuera de nuestras manos y que nos genere estrés.

Por ejemplo, si somos parte de un equipo de trabajo, tenemos que poner todo lo que está de nuestra parte para que el resultado sea el mejor posible, pero si aun así el resultado no es el esperado debemos saber controlarnos y dejar de preocuparnos por lo que pudo o no pudo haber pasado.

Si tenemos una junta importante y no queremos llegar tarde, lo que tenemos que hacer es lo que está en nuestro control, salir temprano, si en el camino nos topamos con que hay tráfico fuera de lo normal y terminamos llegando tarde, no hay nada que hacer más que aceptar que se nos presentó una situación que no estuvo bajo nuestro control.

Otro ejemplo es, si tenemos un evento importante al aire libre y el clima amenaza con llover, tenemos que ser proactivos e influir en la situación preparándonos con toldos o cubiertas que puedan mitigar la lluvia y que nuestro evento se pueda llevar a cabo.

Hay personas que viven estresadas y preocupadas por cosas que ni siquiera están bajo su control, se enfocan en todo lo que está en su círculo de preocupación. Este tipo de personas son las que terminan cayendo en depresión o estrés crónico.   

El objetivo de este método es que en la medida que vayas aplicando estas estrategias con tus fuentes de estrés, irás entrenando a tu cerebro para que se enfoque en las cosas que si puede controlar y no en las que no puede controlar.

Es imposible eliminar todos los estresores provenientes de los círculos de preocupación e influencia, pero sí se pueden ir minimizando y poco a poco tus círculos deberán de verse de esta manera.

Si aún no te quedo muy claro, puedes ver el siguiente video en el cual te explicaré con mayor detalle este método.

https://youtu.be/3i-zn_4NbAg

 

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