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POR PRO Magazine Staff

El emprendimiento es un concepto que parece estar directamente vinculado con la juventud, pero no debe serlo.

Cuando escuchamos hablar de un emprendedor, instantáneamente nos viene a la mente un millennial, esos que brillan por su energía, están llenos de ideas y que tienen todo para iniciar un negocio sin más riesgo que el capital invertido. En muchos casos no tienen obligaciones económicas significativas; están en una posición privilegiada para iniciar un proyecto de este tipo.

Pero, ¿qué hay de aquel que por iniciativa propia desea independizarse o al que la empresa para la cual trabajó los últimos 10 o 12 años ha decidido desincorporarlo? ¿Qué pasa cuando sale a buscar trabajo y con sus cincuenta y tantos años encima ya es percibido como mercancía dañada? Pareciera que emprender un negocio acaba siendo la única alternativa.

La cosa no es tan sencilla. Probablemente tengan hijos en prepa o universidad, deudas de casa o auto y tendrán que hacer frente a su seguro de gastos médicos tal vez por primera vez en su vida. Sin embargo, cuentan con mucha más experiencia, su red de contactos es más sólida, han acumulado conocimientos y desarrollado el sentido común. Es decir, que las probabilidades de cometer errores son mucho menores que las del chavo recién egresado.

El gran tema aquí es que el cincuentón no puede darse el lujo de equivocarse y si llegara a fallar probablemente sería catastrófico para él y su familia. Es por esta razón que comparto algunas recomendaciones que podrían ser de ayuda a aquellos hombres y mujeres con este reto frente a ellos:

  1. Concentra tu atención en un negocio que cumpla con tres principales criterios. (1) Que sea algo que conozcas e incluso que domines; (2) que sea una actividad que te guste o mejor aún que te apasione; (3) que exista una demanda manifiesta y comprobada en el mercado, esto lo hará rentable aunque no necesariamente te hará millonario en el corto plazo.
  2. Reestructura tus finanzas. Mientras no entre dinero, no debe salir. No trates de llevar el mismo estilo de vida que cuando recibías sueldo y prestaciones, recuerda que es temporal.
  3. Ten precaución. Si bien los conceptos disruptivos pueden detonar negocios inimaginables, sé precavido y pon en práctica tu sentido común; antes de apostarle a una idea revolucionaria, asegúrate de contar con algo más conservador que pague las cuentas.
  4. Aprende todo el tiempo. Lee, toma seminarios, webinars, acude a eventos de emprendimiento y contágiate de la energía de los chavos. Con toda la humildad reconoce que estás entrando a un mundo desconocido y que de todos se puede aprender un poco.

POR JAIME REDONDO LEAL




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