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POR Francisco Rivera

La intención de esta nota es más que recordar la épica historia entre Blockbuster y Netflix, el servicio online por excelencia para disfrutar de series, documentales y películas. Buscamos refrescar la...

La intención de esta nota es más que recordar la épica historia entre Blockbuster y Netflix, el servicio online por excelencia para disfrutar de series, documentales y películas. Buscamos refrescar la memoria y traer a flote el consejo PRO de la semana: lo mejor es estar preparado, mantener la visión, y adoptar el hábito de disrupción en la vida diaria.

Atrás en el año 2000, Reed Hastings, fundador de la famosa compañía Netflix, voló a Dallas para proponer un “partnership” al CEO de Blockbuster, Jhon Antioco, y su equipo. Esto bajo el concepto de que Netflix regulara la marca en línea de Blockbuster y Antioco promocionaría Netflix en sus tiendas. Hastings salió de la sala tras risas.

Pero todos sabemos lo que paso después. En 2010, Blockbuster entró en bancarrota y Netflix se convirtió en una compañía con un valor de 28 mil millones de dólares, alrededor de 10 veces más de lo que Blockbuster valía. Hoy, Hastings es considerado un genio y Antioco, un tonto.

Sin embargo, hay que analizar la situación. Antioco era, en efecto, un ejecutivo sumamente competente y muchos lo consideraban el genio de las franquicias. Pero para todas sus operaciones, falló en ver qué redes podrían traer su caída.

Cuando Hastings voló a Dallas a proponer su trato en el 2000, Blockbuster se encontraba en la cúspide de la industria de video rentas. Portando miles de ubicaciones de la franquicia, millones de clientes, masivas cantidades de presupuesto y operaciones eficientes, dominaba la competencia. No es de sorprenderse que Antioco y su equipo se hayan negado en entregar la marca que tanto trabajo invirtieron en construir.

Aun así, el modelo de Blockbuster tenía una debilidad que no era clara en ese momento: ganaba grandes cantidades de dinero cobrando tarifas tardías de las rentas, lo que se convirtió en parte importante del modelo de ganancias de Blockbuster. La fea verdad era que estas ganancias de la compañía dependían enormemente de penalizar a sus patrones.

Por otra parte, Netflix tenía ventajas. Al quitarse del camino el tener tiendas, bajaba los costos de operaciones y lograba obtener una mayor variedad para ofrecer a sus clientes. En vez de cobrar por rentas de video, ofreció suscripciones, las cuales eliminaban tarifas tardías. Los clientes podían ver sus videos por el tiempo que quisieran o “regresarla” y ver una nueva.

Netflix probó ser innovación bastante disruptiva, ya que Blockbuster tuvo que alterar su modelo de negocio (y dañar sus ganancias), de acuerdo para competir con el startup. A pesar de ser un pequeño servicio niche en ese momento, tenía un enorme potencial para doblegar la perfeccionada máquina que era Blockbuster.




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