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POR PROMAGAZINE

La reforma al sistema fiscal de EE.UU., aprobada a finales del año pasado, podría representar grandes retos para nuestro país.

En EE.UU., durante el mes de diciembre, se llevó a cabo la aprobación de la reforma fiscal. En ésta se realizaron diversos cambios, entre los que destacan: la disminución de los impuestos corporativos y para personas físicas, el descenso en las deducciones, los cambios en las tasas para la repatriación de capitales, entre otros.

Dentro de esta reforma, la mayor atención del mercado y de los medios se centró en el recorte de la tasa impositiva; éste podría colocar en una mejor posición a las empresas que tengan sus operaciones en EE.UU. y hacer la competencia con México un poco más complicada. Aunque en primera instancia parece beneficioso para los corporativos de nuestro vecino del norte, hay que considerar seriamente la disminución de las deducciones, ya que esto podría hacer que las empresas terminen pagando más impuestos.

Hay que recordar que la tasa de impuestos que aparecen en los códigos fiscales se conoce como tasa estatutaria y no necesariamente es lo que termina pagando una empresa o una persona, ya que res económicos paguen de manera efectiva mayores impuestos.

Este punto es relevante ya que la competencia por las inversiones que se lleva a cabo de manera internacional no sólo toma en cuenta las tasas fiscales estatutarias, sino que involucra todas las facilidades que se permiten realizar ciertas deducciones. Conforme éstas incrementan, puede existir una mayor diferencia entre la tasa estatutaria y la efectiva (la que realmente se paga). Dicho lo anterior, a pesar de que la disminución de las deducciones en EE.UU. parece, en principio, favorable para las empresas, podría ocasionar que algunos sectolos gobiernos otorgan a los inversionistas para atraer los capitales. Además de la tasa de impuestos, existen otros factores que se consideran para realizar las inversiones como lo son: la ubicación del país; el estado de derecho; la infraestructura; los costos de las materias primas y de la mano de obra; la estabilidad política y económica, entre otros.

Por otro lado, en caso de que efectivamente la reforma fiscal de EE.UU. resulte en un incremento en las ventajas competitivas de aquél país, México deberá buscar la forma de compensar esos cambios. La primera idea que normalmente surge es la disminución de la tasa impositiva (o incremento en las deducciones), sin embargo el gobierno debe cumplir con metas de responsabilidad fiscal que pueden limitar estas acciones, lo que deja como opciones las mejoras en algunos de los otros factores que influyen en la atracción de capitales. Es por lo anterior que el 2018 será relevante para definir las estrategias que México llevará a cabo para mantener su atractivo ante los ojos de los inversionistas.




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