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POR PRO Magazine Staff

Ahora que la mayoría de la gente está por cerrar la semana laboral y tratan de salir con la bandeja de correos impoluta, pensamos en la necesidad de agilizar la comunicación vía correo electrónico.

La escritura en Internet ha modificado la forma en que pensamos y estructuramos mensajes. Si bien es cierto que para escribir en internet lo primero es saber escribir, como dijo Gabriel García Márquez, los correos electrónicos y redes sociales exigen otro tipo de comunicación escrita, diferente a la de los libros, impresos o aquello destinado a leer fuera de un teléfono o un monitor pequeño. Por eso merece la pena reflexionar sobre el tema. 

Para lo anterior, puede leerse alguna publicación que trate el tema, como el libro Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales, de la Fundación del Español Urgente y editado por Galaxia Gutenberg, otro más de los libros necesarios y de cabecera para cualquier persona que publique textos y artículos, tuitee, cuelgue imágenes y en general sea usuario en su papel profesional de las redes sociales.

Ahora bien, cuando pensamos en las bandejas del correo laboral, seguro imaginamos decenas de correos «apilados» sin leer. Algunos sin duda llevarán ahí semanas, quizá meses. Muchas veces es porque tardamos en escribir una respuesta más que empleado en quincena frente al cajero automático o bien porque nos toma el mismo tiempo leerlo. Para evitarlo ­–la escritura–, es recomendable pensar en el contenido y la forma del correo.

Escribamos asuntos que en pocas palabras resuman el tema central del correo; evitemos la ambigüedad y el vaciado de palabras de cortesía que abultan y no aportan. Será mejor un asunto del tipo: «Cambio en la junta del viernes 6» que «Junta» porque, aunque breve, resulta ambiguo.

O bien, siguiendo con el asunto del correo, procuremos reescribir el asunto si en la cadena se ha desviado la conversación del tema del correo original y así obtendremos la atención de nuestro recipiente. Por último, olvidémonos de las palabras «urgente», «urge», «aviso», «notificación», «emergencia», pues se han usado tanto que han perdido ya su fuerza. ¿Cuántas veces han leído un correo «urgente» y puesto los ojos en blanco?

Es menester darle importancia al tiempo de nuestro interlocutor, así que evitemos mensajes «inspirados» que luego se pierden en párrafos larguísimos. Al fin que, si hemos de escribir tanto, será mejor una llamada o programar una junta corta. Lo ideal entonces será identificar las ideas y asegurarnos de que el lector las podrá entender.

Por lo tanto, escribamos una idea por párrafo. La idea central deberá aparecer en la primera línea y de ahí desarrollarla en una, dos o quizá tres líneas más. Recordemos que, para resaltar fechas, horas o puntos importantes, será mejor valernos de la variación tipográfica.

Por último, cerremos con una despedida directa, que vaya al grano. Podría ser una pregunta, una solicitud o la reafirmación de una petición (en caso de que se hayan escrito varias ideas).

El correo electrónico y las redes sociales son herramientas prácticas y necesarias en el mundo laboral, aunque pocas veces nos detengamos a pensar en sus formas y protocolo. Busquemos la ética del correo electrónico, además de la practicidad y efectividad en la escritura, sobre todo en la que destinemos a internet.

¿Tienen alguna experiencia de enredos o textos kilométricos en redes? Si es así, escriban a agencia@courierdoce.com o a nuestra cuenta de Twitter @courierdoce 




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