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POR Arturo Quiñonez

¿Te imaginas cómo será la ciudad en 20 o 30 años?

Ciudades con calles angostas y sin cables eléctricos. Automóviles autoconducidos fabricados con materiales ligeros. Edificios sin cajones de estacionamiento y con ventanas que funcionan como paneles solares. Residencias con turbinas de viento invisibles en sus techos para energizar aparatos. Materiales de construcción más livianos y menor uso de concreto y acero.

El diseño del arquitecto moderno se parecerá más a una novela de Julio Verne, que al último edificio acreedor al codiciado Pritzker. La transformación de las ciudades en las que actualmente vivimos requiere diseñadores que se basen en los cambios tecnológicos y no solamente en el capricho del diseño contemporáneo.

Considerando que cada vez utilizaremos menos automóviles debido a la eficiencia de las comunicaciones modernas, así como que los vehículos serán fabricados con materiales cada vez más ligeros, los diseños de la vieja arquitectura urbana evolucionarán. Los trazos actuales de avenidas irán cambiando en el futuro, pues el uso de automóviles de combustión interna terminará provocando menor uso de materiales como el concreto y acero en sus vialidades y estacionamientos.

Los sistemas constructivos deberán concordar con los cambios tecnológicos y la transformación de las ciudades actuales. Esto requiere que urbanizadores y arquitectos consideren las nuevas tendencias en el trasporte eléctrico y en el uso de energía renovable. 

El crecimiento acelerado que se vislumbra para el uso de automóviles eléctricos tendrá un impacto en el diseño de las avenidas y de estacionamientos, así como en la demanda.

La dependencia energética en residencias y edificios de líneas eléctricas y de tubería de gas desaparecerá en las próximas décadas en la medida que las fuentes de energía renovables sean adoptadas. La llamada arquitectura contemporánea, no sólo para el diseño residencial o comercial, pronto quedará obsoleta pues requiere urgentemente visualizar las tendencias energéticas.

El encarecimiento de la tierra por el boom inmobiliario que vivimos, así como de los materiales de construcción tradicionales y los servicios de arquitectos e ingenieros involucrados en la construcción, cambiará dramáticamente en las próximas décadas debido a las nuevas tendencias tecnológicas que se viven en el mundo.

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