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POR PRO Magazine Staff

Será que cuando la economía está en recesión, ¿aumenta el interés en ello? ¿O la caída en el poder adquisitivo de la gente causa peores estragos?

Se avecinan tiempos difíciles para México y posiblemente el resto del mundo. La política económica proteccionista que ha prometido el nuevo presidente de nuestro vecino del norte tiene al mundo nervioso. Sin embargo, esta columna no hablará de temas políticos, si no los posibles efectos de una potencial recesión tendrían en la industria deportiva.

 

Los deportes permiten al ser humano escaparse de su rutina diaria y distraerse de sus problemas. Funcionan como terapia para todos los segmentos de la población. Por lo tanto, será que cuando la economía está en recesión, ¿aumenta el interés en ello? ¿O la caída en el poder adquisitivo de la gente causa peores estragos?

Para analizarlo, debemos entender las fuentes de ingreso de las ligas profesionales:

  1. Patrocinios
  2. Contratos televisivos
  3. Entradas a los estadios
  4. Venta de mercancía

 

  1. Los patrocinios se vuelven atractivos entre más audiencia tenga el deporte. Históricamente, ésta no ha sido afectada en tiempos de crisis; los fanáticos siguen prendiendo su televisor para ver a sus equipos. De hecho, al ser una opción más barata que asistir al estadio, muchas veces pueden aumentar. Sin embargo, aunque la “oferta” para patrocinar es atractiva, siempre tiene que existir la “demanda”. Es aquí donde puede haber efectos negativos, pues las empresas patrocinadoras pueden carecer de recursos y recortar gastos, en donde los publicitarios son de los que más fácilmente se puede prescindir. La buena noticia para las ligas profesionales es que muchos de estos contratos son de largo plazo y no se podrían cancelar de un día a otro. Por ejemplo, Microsoft tiene un contrato por cinco años que arrancó en 2013, con valor de $400 millones de dólares, para que los entrenadores utilicen sus tabletas “Surface” en el terreno de juego.
  2. El caso de los contratos televisivos es muy similar al de los patrocinios. Prácticamente es una garantía que la gente seguirá viendo los partidos, pero recordemos que donde las televisoras ganan dinero es de vender espacios publicitarios. Si las empresas que se publicitan no tienen los recursos, la demanda por estos espacios disminuirá, causando una caída en el valor por minuto. Al igual que los patrocinios, las ligas tienen la fortuna de tener muchos contratos de largo plazo. Por mencionar dos, la NFL firmó un contrato por 8 años con DirecTV con un valor de $8 mil millones de dólares en 2014, mientras que MLB tiene uno similar con Fox con valor de $12.4 mil millones de dólares.
  3. Ahora sí entramos a un rubro donde los efectos de una posible recesión se ven de manera mucho más rápida. El desempleo y la caída en sueldos disminuye el ingreso disponible de la población, y lo primero que ésta tiende a recortar es el gasto en actividades de entretenimiento y ocio. Los equipos pueden reaccionar ante ello, como lo fue en la crisis del 2008; los precios de partidos de postemporada de la NFL fueron reducidos un 10% en aquel año. Es irónico que la venta de boletos para el cine haya aumentado al mismo tiempo, pero es muy diferente gastar $10 dólares a $50 ó $100 para entretenerse un par de horas.
  4. La venta de mercancía relacionada con los equipos es otro punto muy vulnerable a una recesión, pues ante menores ingresos los hogares prefieren gastar sólo en lo necesario. Aunque este rubro sólo representa alrededor del 15% de los ingresos de las ligas profesionales, éste puede ser muy volátil.

 

El interés en los deportes tiene una muy baja correlación con la situación económica. Además, los millonarios contratos de largo plazo que tienen las ligas más grandes del mundo las “blindan” ante tropezones.

Sin embargo, si estos tropiezos se extienden, habrá un “efecto dominó” que afectará a dueños y jugadores. Aunque tal vez sólo así podremos pagar menos por ir a ver a nuestros equipos favoritos. 

Artículo por: Werner Husemann



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