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POR PROMAGAZINE

El plano académico es una cara del complejo cubo de la vida de los hijos que está lejos de ser la que los llevará a la felicidad.

Para poder entrar en el tema del home-school se tiene que partir de dos premisas que, si no fuesen verdaderas para el lector, entonces no tendría caso considerar el home-school como opción.

  • Premisa 1: El proyecto familiar es lo más importante para los padres
  • Premisa 2: La educación y el desarrollo de los hijos es un pilar clave del proyecto familiar

 

Es decir, que las familias que tienen un accionar familiar en sintonía con estas dos premisas son aquellas que son conscientes de que no hay carro, vacación, casa, negocio o proyecto, que sea más importante que su proyecto familiar.

Se entiende por lo tanto que son familias que subordinarán sus decisiones ajenas al proyecto familiar en función de lo que creen que es mejor para la educación y el desarrollo de sus hijos.

(No se debe confundir esto con la sobre-protección o el desbocamiento desenfrenado sobre las necesidades de los hijos, sino que se refiere a la auto-exigencia de los padres para perseguir una visión familiar conjunta).

 

El plan y la meta

Una vez confirmada la prioridad del proyecto familiar hay que trazar una meta para cada hijo. La meta variará de acuerdo a la filosofía y escala de valores de cada familia, pero seguramente tendrá un componente intelectual (asociado con el razonamiento crítico y la capacidad para tomar decisiones), un componente de liderazgo (asociado con su propia capacidad para sobreponerse a sus retos y salir adelante), y lo más importante: un componente de felicidad (nadie esperaría que su hijo o hija no viviera una vida plena).

Entonces la pregunta se vuelve simple en forma pero no por eso fácil de responder: ¿Qué hay que hacer para que mi hijo (o hija) tome las decisiones correctas, persiga sus metas, y sea feliz?

Las estrategias para la ejecución del plan familiar y de las metas de los hijos no pueden ser ajenas a la restricción más importante que tenemos: El tiempo. Si queremos que sean extraordinarios (en cualquier sentido que hayamos planteado) entonces debemos perseguir que dediquen gran parte del tiempo al desarrollo de esa capacidad que buscamos sea extraordinaria. Lo ordinario sería que dedicaran el mismo tiempo que todo el mundo dedica.

 

Ahora pasemos a lo académico…

Para una familia que tenga como su más alta prioridad su plan familiar, difícilmente el plano académico será la meta más alta para sus hijos. No porque lo académico no sea importante, sino porque la excelencia académica y la felicidad no necesariamente están relacionadas.

No somos ajenos a los ejemplos de los genios infelices, además, ¿Quién que busque el mayor bienestar de sus hijos colocaría el plano académico (dígase calificaciones) como su principal prioridad? El plano académico es una cara del complejo cubo de la vida de los hijos, pero está lejos de ser la más importante o la que los llevará a la felicidad.

Repasemos:

  1. El proyecto familiar es lo más importante y los hijos son un pilar del mismo.
  2. Hay que establecer una meta para cada hijo que seguramente estará relacionada con la felicidad.
  3. Lo académico importa, pero es sólo un medio que lo ayudará a llegar a su meta.

 

¿Qué es lo que importa entonces?

Vamos a situarnos en la vida Universitaria futura de los hijos. En el salón de clases de la Universidad que más les guste, su hijo podrá estar sentado a un lado de un estudiante que viene becado de una escuela rural, y de otro estudiante cuyos padres pagaron una millonada para que fuera a la primaria más cara de la ciudad.

¿Qué distinguirá a esos tres individuos que están aprendiendo el mismo contenido de matemáticas, con el mismo profesor, y en la misma aula? Seguramente no será el pasado académico ya que todos están más o menos en las mismas circunstancias, sino lo extra-académico.

Es decir, alguno de ellos sabrá más idiomas, otro habrá viajado por el mundo y habrá disfrutado experiencias únicas que le abrieron la perspectiva, y otro se habrá sobrepuesto a retos mucho mayores y habrá salido adelante, etc…

Al final, todo lo que estuvo fuera del plan de estudios de la SEP es aquello que los distinguirá entre ellos, y esas habilidades y experiencias son aquellas que los habrán marcado lo suficiente para abrirles un camino y haberles generado un carácter para sus siguientes años.

 

Ahora sí: ¿Qué tienen que ver el home-school y las habilidades extra-académicas? Mucho. En un sistema de home-school, los padres determinarán las habilidades extra-académicas que desarrollan los hijos y pagarán sólo por aquellas que están de acuerdo a su filosofía de vida y de acuerdo a lo que quieren transmitir y enseñar a sus hijos.

 

¿Cuáles son las ventajas reales del home-school?

Entre las principales bondades del home-school se pueden mencionar las siguientes:

  1. El ritmo de aprendizaje es mucho más rápido. En un salón de ventitantos niños no se puede avanzar de un tema hasta que, al menos la mayoría, lo haya comprendido. Cuando la atención es personalizada, se avanza mucho más rápido y se enfoca en donde se es necesario.
  2. El home-school remueve las ineficiencias que son inevitables en las organizaciones. La coordinación y administración de una escuela es una tarea monumental: coordinar profesores, horarios, actividades dentro y fuera del campus, y hasta el tráfico… Sería inocente pensar que no existen ineficiencias dentro de la administración que son pagadas con la colegiatura.
  3. El cliente eres tú mismo. Muchas de las actividades que hacen las escuelas privadas son para agradar a los papás, que al final son sus clientes. En el home-school, el mayor interesado en el desarrollo de tu hijo eres tú mismo.

Se pudieran mencionar otras ventajas claras: el costo de las colegiaturas, aportaciones y cuotas extraordinarias, las vacaciones en temporada baja, sacarle la vuelta a los procesos protocolarios y burocráticos de las organizaciones, que el ahorro en colegiatura se puede aportar a la colegiatura de la Universidad para un futuro, etc…

 

¿Cómo es viable el home-school en México?

El home-school es viable cuando:

  1. Se hace de manera formal atado a un programa académico avalado por una escuela que lo diseñó para eso. Lo común es que sean escuelas de Estados Unidos y serán ellas quienes emitan los certificados de primaria y secundaria si se cumple con el programa.
  2. Varias familias que comparten los mismos objetivos y la misma filosofía hacen el proyecto juntas, de forma que los padres puedan repartirse los días y los horarios que pasan con los niños. Este sistema comunitario hace que sea menos pesado para los padres pero sigue siendo un sistema de atención personalizado y que no remueve el desarrollo de hábitos críticos en el alumno: como la puntualidad, el orden, etc…
  3. Se busca enfocarse solamente en lo académico y se contratan especialista para lo extra-académico. Es decir, los padres se encargan de seguir el plan escolar y se apoyan en externos para las clases de idiomas, música, deportes, etc.

 

Pero, ¿y lo social?, ¿y lo cívico?, ¿y …?

Si varias familias lo hacen juntas, entonces al menos durante la mañana, los niños convivirán con más niños, y en la tarde, habrá que buscar que se dediquen a clases extra-académicas en las cuales puedan convivir con muchos más niños. Sí requiere un esfuerzo, pero no es un tema del cual se vayan a perder.

Los temas que no vienen en el plan académico oficial de home-school (como los cívicos o religiosos) habrán de ser incorporados por los mismos padres en la medida que ellos los crean importantes. Cualquier otro tema deberá ser igualmente introducido al plan escolar.

¿Y ya hay gente que lo hace en México? Sí. Cada vez más hay familias que siguen este modelo para concentrarse en los aspectos que ellos creen claves en la educación de los hijos.

Mudar de un sistema educativo tradicional a un sistema de home-school será un reto asimilable en la medida en que se haga en comunidad y en la medida en que se eliminen paradigmas sobre los alcances y límites que puede un padre empoderado ejercer sobre el desarrollo de sus propios hijos.

¿Cómo iniciar? Existe mucha literatura que avala y califica de manera bastante imparcial los sistemas de home-school.  El primer paso para cualquier grupo de familias interesadas sería conocer a profundidad las ventajas y desventajas de experiencias similares y evaluar cada una de ellas para sintonizarlas con el propio proyecto familiar. 

Artículo por Javier Tenorio




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