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POR Fernando Bolaños

¿Qué nos espera el resto de el año? El mercado nos augura su comportamiento.

El inicio del 2018 ha sido todo menos aburrido. Los mercados accionarios, ¿en especial en EE.UU., parecían un activo invencible ante cualquier tipo de noticia, casi programadas en un alza vertiginosa que había cautivado a muchos inversionistas. Las mejores perspectivas de crecimiento económico a nivel mundial, la reforma fiscal de nuestro vecino del norte, así como los crecimientos en las utilidades, parecían justificar las continuas alzas, sumando consecutivamente records históricos.

Sin embargo, la fiesta podría haber concluido. O al menos se vivió un ensayo de lo que podría ocurrir el día en que los mercados decidan corregir el alza experimentada en los últimos años. Una mejora en las expectativas

económicas, así como los bajos niveles de desempleo que se observan en EE.UU. podrían implicar una mayor inflación y, por lo tanto, mayores niveles de tasas de interés.

Esta relación entre la inflación y la tasa de interés no es nueva, pero parece que fue subestimada o que tomó desprevenidos a los mercados accionaros, los cuales reflejaron un incremento súbito en la tasas de interés de largo plazo, encareciendo el costo del dinero y generando volatilidad en los mercados. Es natural que los mercados accionarios presenten alzas, correcciones y momentos de incertidumbre, pero debido al incremento tan constante en los índices accionarios, los movimientos parecen realizarse con mucha más fuerza, dando las primeras señales de un cierto “agotamiento”, y dejan entrever que los mercados podrían no continuar con un alza de manera “automática” como venía presentándose.

Para este año existen muchos temas que pueden añadirle mayor volatilidad a los mercados, entre los que destacan:

1) las decisiones de política monetaria de los bancos centrales (FED, BCE y Banxico)

2) la sustentabilidad de la Eurozona (Brexit)

3) las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC)

4) elecciones tanto en EE.UU. como en México

5) posibles conflictos geopolíticos, entre otros eventos. La complejidad para poder determinar el resultado

de cada uno de estos retos, así como el sinnúmero de noticias que se darán a conocer antes, durante y después de estos eventos, podrían ser causantes de periodos que produzcan nerviosismo entre los inversionistas; aunque también pudieran generar oportunidades para ser aprovechadas.

Derivado de lo anterior, es recomendable gestionar las inversiones de tal forma que se encuentren diversificadas, conocer los puntos fuertes y débiles del portafolio y encontrarse atento a las fechas en las

que se definan cada uno de los eventos, así como sus resultados para poder tomar decisiones oportunas que finalmente puedan brindarle mayor rendimiento.

 

Es un trabajo arduo, pero valdrá la pena el recorrido de este año.




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